El empresariado cubano y Fihav

feria internacional de la habana fihav 216 Diseño: Gilberto González García

Diseño: Gilberto González García

Ningún producto o servicio se vende solo. Quien así piense está condenado al fracaso, subrayan los especialistas. Menos mal que poco a poco y en forma creciente, los empresarios cubanos asimilan que una cosa es hablar y la otra negociar; lo han experimentado muy cercanamente en lo que considero una escuela en ese sentido, la Feria Internacional de La Habana (Fihav).

Recuerdo aquellos primeros intentos que se produjeron, primero en el Palacio de Convenciones de La Habana y luego en Pabexpo, hasta que la demanda de participación obligó a trasladarse a Expocuba, al sur de la capital.

Obviamente el interés era atraer a hombres y mujeres de negocios con capital suficiente para invertir o comerciar con nuestro país, ahogado por el bloqueo y luego por la pérdida de su mercado natural en el desaparecido campo socialista. Casi absolutamente teníamos como renglones exportables el ron, el tabaco, el café, y algo de azúcar.

La presencia de las entidades estatales cubanas era tímida y poco atractiva y nuestros improvisados empresarios apenas tenían una idea lejana de qué hacer, cómo comportarse o insertarse en un mundo que les resultaba desconocido y lo peor: ignoraban elementos esenciales en las llamadas reglas del comercio, muchas escritas y otras no, pero en ejecución.

Pareciera un milagro que Fihav creciera hasta ser hoy quizás la más importante en América Latina; no es casualidad, existen muchas explicaciones para ello, entre éstas la tranquilidad social y política, la ética y garantías del Gobierno cubano y nuestra cultura y manera de ser como ciudadanos.

El olfato de gente acostumbrada a estas lides les decía que en Cuba había posibilidades y se fueron arriesgando. Y fue esta una excelente oportunidad para los que lo hicieron y para nuestro país.

Creo que Fihav ha sido, consecuentemente con ese desarrollo, el escenario primario para un intercambio educativo esencial; el camino en que dieron sus primeros pasos nuestros hombres y mujeres de negocios, hoy con ideas más claras y con conocimientos que les permiten el “tú a tú” en forma elegante y segura con sus iguales del planeta.

También los ministerios y universidades han insertado en sus programas de estudio estos temas y han graduado personas mejor preparadas para tales lides.

Hoy se observa, como positiva, la preparación que hacen las entidades estatales cubanas y las empresas mixtas, entre otras, para la importante bolsa comercial anual, para mostrar y promocionar con efectividad sus productos, piezas, maquinarias y servicios, así como negociar y presentar carpetas atractivas al capital foráneo.

Así mismo se han producido en la nación condiciones favorables al desarrollo de ese empresariado en el campo de la legislación, en la fortaleza de sectores no tradicionalmente exportables, en el despegue de algunas industrias y servicios, hoy con excelentes estándares de calidad, en la confiabilidad de lo que se presenta y del capital humano que ejecuta las negociaciones.

Los contenidos y perspectivas de los Lineamientos Económicos y Sociales emanados del VI Congreso del Partido Comunista de Cuba, propician para hoy el futuro, el comercio exterior y nacional, un reto más para los cubanos, pero también de sumo interés para los inversionistas extranjeros.

Mas, no hay que acomodarse. Cuba está ante un posible escenario diferente –y recalco posible en lo que corresponde a si se elimina el bloqueo–, pero no es el único. Europa, Asia y también África miran hacia la mayor de las Antillas en busca de nichos de comercio que permitan negocios mutuamente beneficiosos.

Al mismo tiempo se suceden vertiginosamente cambios en la innovación tecnológica, la informática y las comunicaciones, pilares para el comercio electrónico y son mayores los peligros del espionaje industrial, el “hackeo” y el robo de patentes. Son retos que no se pueden obviar.

La Feria Internacional de La Habana también ha logrado debilitar el dañino criterio de que no hay que invertir para poder comerciar o para estar a la altura de una expobolsa comercial como la de La Habana o cualquier otra en el mundo, aunque aún es mentalidad que prevalece erróneamente en algunas áreas de nuestra economía.

Igual debe mantenerse una capacitación permanente sobre los nuevos conocimientos, técnicas y métodos en materia de dirección de empresas, y es necesario que se dominen, al menos, el inglés y otro idioma prevaleciente en las relaciones contractuales.

Como dicen los expertos: nadie va a morir por esas inversiones, pero una entidad puede perder mucho y fenecer si no las hace.

Nuestro empresariado está en proceso de aprendizaje. Es una misión sin cuyo cumplimiento esta importante bolsa comercial sería un fracaso y por suerte muestra su empuje vital. Las cifras dan fe de ello: En 1983, en la primera edición, participaron 97 firmas extranjeras y 11 nacionales.

A la que comenzó este 31 de octubre del 2016, se inscribieros 75 países, 11 más que en la edición anterior y el pabellón nacional estará representado por 325 entidades del universo empresarial del país con capacidad para exportar.

Artículos relacionados:
Feria Internacional de La Habana: cita que abre nuevos caminos

Reabrió sus puertas en Expocuba la Feria Internacional de La Habana (Audio de la periodista Nuria Aguilera)

One thought on “El empresariado cubano y Fihav

  1. Pingback: Inauguran hoy Primer Foro de Inversiones en Fihav 2016 – Radio COCO

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *