
“Una medida por sí sola no hará primavera… una tras otra pueden salvar el corazón de la economía cubana”: la empresa estatal socialista. Foto: Cubadebate
La noticia corrió como “pólvora” hacia el interior de Cuba y en las redes sociales. La Gaceta Oficial de la República, en su edición extraordinaria número 21, todavía huele a tinta, tras anunciar las normativas legales que flexibilizan el desempeño de la empresa estatal socialista, la vieja dama digna del entramado económico-social cubano, la cual ha permanecido enhiesta y peleadora ante cuanto avatares ha tenido que enfrentar la Revolución Cubana, durante más de cinco décadas de existencia.
Plenos de gozo han de estar los capitalinos Margarita Castellón Ruiz,joven abogada de la Empresa de Calzado Nguyen Vantroi, situada al este de la capital del país, y el académico Luis del Castillo, profesor de la Facultad de Economía de la Universidad de La Habana, quienes en sus respectivas Asambleas Municipales, previas al Séptimo Congreso de la Asociación Nacional de Economistas y Contadores (ANEC), efectuado en junio de 2013, abogaron porque de desataran ataduras a la empresa estatal socialista, flexibilizando las facultades de sus directivos, soltándoles ataduras, para “lograr que el sistema empresarial del país esté constituido por empresas eficientes, bien organizadas y eficaces”, como expresa en su letra las reformas económico-sociales -313 Lineamientos- aprobadas en el Sexto Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC), efectuado en abril de 2011.
Por suerte, llegó la hora de soltar las amarras a esa dama digna generadora de riqueza, al entrar en vigor el 28 de abril de 2014 las normas jurídicas que norman el nuevo desempeño económico-administrativo de la empresa estatal socialista, que hasta ahora, estuvo sujeta a innumerables restricciones, que lastraban su desarrollo y expansión.
Con el paso del tiempo, dicha persona jurídica se volvió añosa, perdió ímpetu, llegó a la obsolescencia y el estancamiento. Esa dama digna – nunca renunció a serlo, a pesar de los pesares- tiene presencia en más de dos mil 400 colectivos laborales de las más diferentes ramas y sectores del país. A ella le tocó bailar con la más fea, como se dice, pues tuvo que enfrentar errores y tendencias negativas; inmovilismo, burocratismo, verticalismo, voluntarismo, y cuanto tipo de ismo Usted pudiera imaginarse.
El hecho de que la empresa estatal socialista pueda a partir de ahora, por ejemplo, vincular el salario a los resultados del trabajo; distribuir utilidades entre los trabajadores como estímulo por la eficiencia económica; y financiar inversiones, constituye una clara señal de que quedaron atrás los tiempos en que se “eliminó todo tipo de actividad privada e individual”; se despojó “al mercado de casi todas sus funciones económicas”; se renunció a “los cobros y pagos entre las empresas del sector socialista”, y de hecho, se eliminó “las relaciones mercantiles en el área estatal, al considerarse demasiado capitalistas”, al igual que “la contabilidad en las empresas”, que “casi desapareció”.
Antes la situación descrita, cabe entonces felicitar los cambios en curso, pues como quedó escrito en un medio de prensa nacional, aunque “una medida por sí sola no hará primavera… una tras otra pueden salvar el corazón de la economía cubana”: la empresa estatal socialista.
