
Foto: Roberto Cabrera Catasús/ACN
La comunicación es característica de las relaciones humanas y la economía no escapa a estas mediaciones interpersonales.
A nivel global se habla de países de primer mundo por su condición de desarrollo económico y social, lo cual pone a estos por encima de quienes tienen menos, relegados a un tercer mundo por un determinismo histórico, geográfico y hasta medio ambiental, como si el planeta que ocupáramos fuera diferente y no perteneciera a todos.
Esta dominación del fuerte sobre el más débil no es algo que sucede solo en la vida salvaje, también ocurre entre seres humanos. Quien tiene desdeña a quien posee menos y le hace pagar por eso. La deuda externa y la explotación a quienes se ven forzados al éxodo son muestra de ello.
Superar la deshumanización creada por el sistema capitalista, cuya fuerza propulsora es el interés consumista y egoísta, es definitivamente, la orientación de la sociedad socialista, donde el Estado cubano pone sus capacidades en que cada uno tenga las mismas posibilidades de formación.
Sin embargo, a pesar de estos esfuerzos es del conocimiento general que quienes obtienen un salario por el sudor de su frente no son precisamente, en buena parte, los que mejor están.
En La Habana hay quienes tienen el estándar competitivo de la marca insertados en su ideología social y su héroe es la divisa y quien le aporte la mesada. Los demás son solo entidades ajenas sin importancia, sentenciados a permanecer fuera de su círculo de relaciones. ¡Son el Tin que nada vale!
La solución a estas diferencias está en elevar el bienestar de la calidad de vida de la población, a partir de una concepción integradora de objetivos económicos, sociales, políticos y culturales. Ese es el propósito del empleo del presupuesto y de la contribución territorial. Actualmente uno de los temas que preocupa a la generalidad, necesitada de conocer qué sucede con el importe de su tributo al desarrollo local.
Se precisa del debate popular acerca de cómo y dónde se utilizan estas finanzas. Las reuniones de rendición de cuentas del delegado a sus electores pueden ser espacios para esos encuentros que, de seguro, incrementarán la eficacia y satisfacción de su empleo.
Opción democrática que puede incluirse en los centros laborales mediante la comunicación institucional gestionada por los sindicatos, la Organización Nacional de Administración Tributaria y a través de las tecnologías digitales.
Los gastos en seguridad social este año ascienden a seis mil millones de pesos, lo cual representa un 19 por ciento de las inversiones del presupuesto y serán añadidas 80 mil nuevas pensiones, cuyos valores promedios superan los 429, 40 pesos.
La tendencia es al aumento cada año, por lo cual las acciones alrededor de esta inversión estatal aportada por los trabajadores para el desarrollo local debe ser del manejo de la mayoría.
