Bajo este título, publicado el 5 de abril de 1951 en el periódico La última hora, escribió este comentario Jacinto Torras de la Luz, periodista especializado en temas económicos –por cierto, bastante olvidado–, quien fuera incansable luchador comunista –militó en el Partido Socialista Popular– entre los años 1945 y 1958.
Han pasado 66 años desde que Torras de La Luz escribiera lo siguiente en el referido análisis: “Al paso que van las cosas, si los países de América Latina siguen obteniendo en la reunión de la Oea que está teniendo efectos en Washington ‘victorias’ como las que proclaman las agencias cablegráficas al servicio de la propaganda oficial norteamericana van a quedar como el clásico gallo de Morón”.
“De ‘victoria’ fue calificado el hecho de que la justa moción latinoamericana sobre la correlación de los precios de las exportaciones e importaciones fuese pasada por debajo de la mesa”.
En el comentario de marras, Jacinto Torras se cuestiona lo sucedido entonces hacia el interior de la Organización de Estados Americanos (Oea), un verdadero ministerio de colonias, tal como la definiera el Canciller de la Dignidad, Raúl Roa García: “Como veis, la ‘victoria’ latinoamericana es extraordinaria. Estados Unidos continuará poniéndole precios topes a los productos procedentes de la América Latina, al estaño, al café, al azúcar, al manganeso, al cobre, etc. y los países latinoamericanos pagarán por los productos norteamericanos los precios que le fijen el Gobierno o los exportadores de los Estados Unidos, no los que, en justa igualdad de derechos, les fije cada país importador”.
Más de seis décadas después de lo escrito por el colega Jacinto Torras de la Luz, la Oea actúa bajo la misma lógica de su amo y señor, Estados Unidos, “quien continuará disponiendo lo que se hace, que no será, ciertamente, para propiciar el progreso y el bienestar de nuestros países, sino para todos lo contrario”.
Quizás los asuntos que se dirimen hoy hacia el interior de la Oea, con respecto a América Latina, no se aborden de forma tan desembozada como hace más de seis décadas. La sutileza, el cabildeo, la subversión y la ruta del dinero, entre otros métodos, se integran a la diplomacia del vecino poderoso, quien parece no estar enterado de que la patria grande de Simón Bolívar, José Martí, Benito Juárez y Augusto César Sandino vive un cambio de época.

