La Capital Cubana se merece un premio también en la Feria Internacional

Otras veces lo hemos comentado y repetimos ahora, porque también esta vez La Habana volvió a mostrar sus cualidades como excelente anfitriona de la XXXI Feria Internacional de La Habana, que agrupó a expositores de 65 naciones y ocupó los 25 grandes pabellones del recinto de ExpoCuba, ubicado al sur de la capital.

Es su manera de contribuir con una vitrina expositiva que cada año gana en empuje, calidad y diversidad, mostrando al mundo que somos una nación abierta, en búsqueda de alianzas y negocios; una seguridad envidiables y muchas cosas que ofrecer, incluyendo la calidad de sus renglones exportables, sobre todo en servicios médicos, productos biofarmaceúticos y los ya tradicionales como el tabaco y los rones.

Mucho se ha escrito en esta intensa jornada de seis días acerca de hechos trascendentes en la vorágine de la bolsa comercial, como lo fue la Conferencia acerca de la Zona Especial de Desarrollo de Mariel, en la provincia de Artemisa y colindante con la capital cubana, o de las posibilidades de inversión en el país en diversas ramas; pero tanto en el salón central, como en otros pabellones, entidades radicadas en nuestra ciudad, mostraron las cosas que son capaces de hacer, como la Empresa Narciso López Roselló, de La Lisa, que llegó sin timidez a mostrar su carpeta, la cual incluye, una nueva versión del llamado Cocomóvil, un triciclo motorizado que ya es parte de la imagen de esta también llamada Villa de San Cristóbal de La Habana.

La Empresa Provincial de Bebidas Ember, mostró su empuje personalizado en su gama de rones Legendario; también lo hicieron entidades cuyas casas matrices están en nuestra Ciudad, como la empresa mixta Los Portales, que anunció un cambio de imagen en sus aguas y refrescos y las del Polo Científico del territorio, donde hoy fructifican productos, equipos, tecnologías y servicios nobles y confiables para la salud humana y animal, resultado de la Revolución y su desvelo por el conocimiento y la Educación ciudadanas, así como por el desarrollo de la Ciencia.

También nuestra gastronomía se adueñó de espacios en la expobolsa, para servir con oficio y maestría a expositores y visitantes y mostrar la variedad y delicias de nuestra cocina, que es una manera también de hacer que quienes nos visitan, identifiquen uno de los valores tangibles de nuestra identidad, a los cuales se pueden añadir los atractivos de la ecléctica arquitectura, la sabrosura que se vive en las calles y donde se respira el ambiente de cambios que paulatinamente se producen en la vida económica y social; nuestra riqueza cultural local y la afabilidad del habanero.. Cierto es que también aparecen nuestros lunares, aquellas cosas que tenemos que enmendar, reconstruir, mejorar, pero son asimismo parte de lo que somos y no nos avergonzamos por ello.

Anoche 8 de noviembre del 2013 se entregaron los numerosos premios que constituyen el cierre profesional de la Feria Internacional y aunque nada reclamamos, tenemos que señalar sin embargo, que si hubiese un Premio Mayor, debiera otorgársele a La Habana, capital de todos los cubanos que ha estado por más de tres décadas junto a los organizadores de FIHAV; esa anfitriona que los cubanos siempre identificamos como excelente, cuando llegamos a su casa y con una gran sonrisa te brinda su abrigo, extiende la mano y regala un buchito de café.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *