
Lic. Pedro Corporán Cabrera, presidente del Instituto Dominicano de Desarrollo y Crédito Cooperativo (IDECOOP).
Pedro Corporán Cabrera, ministro de Estado de la República Dominicana “piropeó” – una suerte de elogio a determinados atributos de diverso carácter, que se emplea aquí en la Isla- la apertura económica cubana al cooperativismo, durante la conferencia magistral ofrecida en la ceremonia de clausura de los eventos internacionales de Ciencias Económicas, efectuados del 14 al 18 de octubre de 2013, en el Palacio de Convenciones de La Habana.
En presencia de los más de 800 participantes de 25 países y 10 organismos internacionales, que concurrieron al Primer Congreso Internacional sobre Gestión Económica y Desarrollo, así como a cuatro encuentros sobre Contabilidad, Auditoría y Finanzas; Administración Pública y Desarrollo; Cooperativismo; y Teoría Económica y Desarrollo, Pedro Corporán Cabrera expresó que dicha apertura le alegraba sobremanera, ya que Cuba autorizó crear cooperativas en otras áreas de la economía del país, como parte de las reformas emprendidas en su modelo económico.
A propósito de esta última decisión, el titular dominicano estimó que se trata de una visión muy correcta y muy inteligente, máxime cuando las economías pública, privada y social-cooperativista, constituyen los tres puntales del desarrollo, según expresó.
En el Sexto Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC), efectuado en abril de 2011, y luego de una previa consulta pública en la cual participaron millones de ciudadanos de todos los sectores poblacionales, se adoptó una “hoja de ruta”, consistente en 313 Lineamientos económico-sociales, para relanzar su agotado modelo económico; y en el número 25 se subraya: “Se crearán las cooperativas de primer grado como una forma socialista de propiedad cooperativa en diferentes sectores”.
A partir del principio que “constituyen una organización económica con personalidad jurídica y patrimonio propio, integradas por personas que se asocian aportando bienes o trabajo, con finalidad de producir y prestar servicios útiles a la sociedad y asumen todos sus gastos con sus ingresos”, sumaban 270 cooperativas no agropecuarias aprobadas en Cuba, hasta inicios de octubre de 2013, después de que a inicios de diciembre de 2012, se publicara el Decreto Ley 305 de las Cooperativas no agropecuarias, en la Gaceta Oficial de la República de Cuba.
Con el propósito de desatar las fuerzas productivas, que aún permanecen adormecidas, este tipo de cooperativas operan en 47 actividades diferentes, que incluyen sectores como el transporte, producción de materiales y servicios de la construcción, servicios personales, domésticos y profesionales, así como gastronómicos.
Con sus ataduras y algunas distorsiones, las cuales se rectifican en el actual proceso de reformas económicas, Cuba contaba hacia finales del año 2012 con alrededor de tres mil 500 cooperativas agropecuarias- entre las de Producción Agropecuaria (CPA) y las de Créditos y Servicios (CCS)-, y con mil 989 Unidades Básicas de Producción Cooperativa (UBPC), sujetas a muchas ataduras a las empresas agropecuarias a las cuales estaban subordinadas, las cuales comenzaron a ser eliminadas con un paquete de medidas que entraron en vigor en septiembre del propio año 2012.
Actualmente, las cooperativas cuentan con mil millones de socios en el mundo, generan 100 millones de empleo y representan el 33 por ciento de la economía global.
Tal es la importancia del cooperativismo a escala universal, que el 2012 la Organización de Naciones Unidas (ONU) lo proclamó como Año Internacional del Cooperativismo.
