Pedro Ross habla del Che

“Mas la esencia de la conciencia proletaria perdura en las enseñanzas del Che y será una fuente inagotable de la que deben beber las actuales y futuras generaciones de cubanos”, concluyó Pedro Ros (primero de izquierda a derecha). Foto: Lázaro Pérez Barcelona

“Mas la esencia de la conciencia proletaria perdura en las enseñanzas del Che y será una fuente inagotable de la que deben beber las actuales y futuras generaciones de cubanos”, concluyó Pedro Ross (primero de izquierda a derecha). Foto: Lázaro Pérez Barcelona

Una singular oportunidad tuvo Pedro Ross Leal, ex secretario general de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) y posterior embajador de Cuba en la República Popular de Angola, para hablar del comandante Ernesto Che Guevara, durante el III Taller Nacional de Historia del Movimiento Sindical, recientemente efectuado.

Su primer mensaje fue recomendar a los autores de los 50 trabajos sometidos al criterio de los cuatro jurados creados al efecto, a los cuadros de la CTC, de los sindicatos nacionales y a otros invitados, la lectura de las obras del Che, pues como afirmó, en ellas encontrarán, en especial las nuevas generaciones, los valores de su pensamiento económico y político.

Recordó que el Guerrillero Heroico le prestaba especial atención al desarrollo de la conciencia revolucionaria de los trabajadores, porque un hombre puede ser dueño de todos los conocimientos habidos y por haber, pero si no está consciente de su deber social, de su deber humanista, entonces esos conocimientos carecen de valor histórico.

Afirmó que el imperio domina la tecnología más avanzada del mundo, exhibe científicos excelentes, pero que esos recursos culturales, políticos y económicos, los utiliza para dominar a los demás, como lo había pronosticado José Martí, Héroe Nacional de la República de Cuba. Y esta línea de pensamiento fue parte del Che, quien poseyó un profundo conocimiento martiano.

Agregó que otra faceta de Ernesto Guevara fue la de concordar con Fidel Castro en que el futuro de Cuba tenía que ser necesariamente de hombres de ciencia, idea que, como siempre, introdujo en la práctica de su quehacer como ministro de Industrias.

Ross habló sobre el desmantelamiento de la mina de níquel de Moa, acción realizada por los dueños estadounidenses con el fin de dañar a la naciente Revolución Cubana. Con ayuda de los batistianos remanentes se llevaron los principales elementos para inutilizar el proceso productivo de la planta.

Dijo que bajo la dirección del Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz, y del Che, ante esa coyuntura, se acudió a los trabajadores con conocimientos y dispuestos, para fabricar las piezas de repuesto, máquinas e insumos a fin de retomar la producción del mineral, de mucha importancia para la economía del país.

Recordó el ex dirigente de la CTC, que el Che ideó construir la primera máquina para cortar la caña de azúcar, nombrada Libertadora, con lo cual Cuba se incorporó a la producción internacional de máquinas para esa tarea. Luego se produjeron otras cosechadoras con una tecnología más desarrollada, en especial procedente de la Unión Soviética.

Afirmó que una de esas máquinas estuvo reservada para el Che por los obreros, con la cual él cortaba caña quemada en zonas del oriente cubano como Palma Soriano, Banes, Antilla o Puerto Padre, hecho que el expositor pudo constatar personalmente, porque, coincidentemente, tuvo cargos políticos de importancia en ese territorio en esa época.

“Les comentó que el Che recorría a cualquier hora de la noche o de la madrugada fábricas e industrias y siempre dejaba una nota con indicaciones para que las cosas salieran mejor, esa era su estilo de trabajo.

“La única vez que crucé palabras con el Che fue en un acto por el primero de mayo en Oriente en el que le tocó hablar.

“En ese escenario me preguntó si estaba seguro que se llenaría la plaza, a lo cual le respondí que sí, porque vendría el personal de Puerto Padre, pues los trabajadores azucareros no podían parar la producción, a lo cual me respondió que fue una idea muy buena porque el acto duraría poco tiempo, pero la zafra era toda una campaña y no debía detenerse”, siguió relatando Ross Leal.

Señaló que el Che no era dogmático, sino esencialmente dialéctico, o sea, que lo sometía todo a un análisis crítico y profundo, incluso hasta lo que él mismo orientaba. Y esto lo supo Pedro, porque tuvo un vínculo indirecto con sus métodos de trabajo a través de las reuniones en las que participó por su condición de dirigente político.

“No fueron pocas las veces que le oí decir que lo construido por el capitalismo en relación a la industria, si funcionaba bien había que respetarlo y no desecharlo porque procediera de los estadounidenses, a falta de una solución técnica segura.

“Creo que con estas breves anécdotas que les he presentado uno reconoce la ejemplaridad del Che.

“Solo me resta subrayar que los fundadores del marxismo nos han enseñado que todo hay que someterlo a la crítica, por ello todos tenemos que subordinarnos a la crítica, como lo hizo el Che.

“Y lo más práctico, ahora que estamos empeñados en potenciar una forma de desarrollo económico y de actuación en la economía novedosa, es leer al Che. Hay que tener en cuenta al Che, porque muchas de las enseñanzas que él legó cobran vigencia a la luz de estos tiempos si las aplicamos creativamente.

“Mas la esencia de la conciencia proletaria perdura en las enseñanzas del Che y será una fuente inagotable de la que deben beber las actuales y futuras generaciones de cubanos”, finalizó el otrora cuadro de la CTC.

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