Polémica decisión de autoridades cubanas al prohibir venta de ropa y zapatos importados por sector privado

Los privados han demostrado ser más competitivos y eficientes que la red comercial estatal que también vende ropa y zapatos importados, a altos precios y de cuestionable calidad. ¿Por qué no poner a ambos sectores en igualdad de condiciones ante las exigencias del mercado?

Los privados han demostrado ser más competitivos y eficientes que la red comercial estatal que también vende ropa y zapatos importados, a altos precios y de cuestionable calidad. ¿Por qué no poner a ambos sectores en igualdad de condiciones ante las exigencias del mercado?

Desde finales de septiembre de 2013, cuando las autoridades cubanas hablaron por vez primera, públicamente, sobre la prohibición de venta de ropa y zapatos importados por el sector privado de la economía -los llamados cuentapropistas-, se desató una polémica hacia el interior de la Isla, en la cual han expresado criterios encontrados los propios afectados, clientes de estos negocios, economistas, y otros sectores de la sociedad.

La “llama” del debate se “inflamó” aún más, cuando el dos de noviembre de 2013, el Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros emitió una nota informativa, publicada en el diario Granma, donde subraya, entre otras cuestiones, que hasta el 31 de diciembre de 2013, “se ha aprobado excepcionalmente” que quienes se desempeñan como “Modista o Sastre” y “Productor Vendedor de artículos varios de uso en el hogar”, liquiden los inventarios existentes de dichas mercancías, respondiendo al interés expresado por “un número considerable” de emprendedores, “de que se conceda un plazo mayor”, con ese fin.

De acuerdo a las autoridades, “se les está informando individualmente” a los privados “el contenido de la actividad que realizan”, durante un proceso, en el cual “se les está ratificando la ilegalidad de la comercialización minorista de artículos importados o la reventa de los adquiridos en la red comercial estatal”.

En varios momentos de la referida nota emitida por el Ejecutivo, se hace referencia a que el propósito de tales medidas es “combatir la impunidad” y “de motivar en este sector el rechazo a las ilegalidades”, para alcanzar el éxito en las 313 reformas económico-sociales- Lineamientos- , aprobadas en el Sexto Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC), celebrado en abril de 2011, lo cual “solo será posible en una atmósfera de orden, disciplina y exigencia”.

Quienes ejercen las citadas actividades en el sector privado y “decidan no continuar ejerciendo” como tales, “porque ciertamente nunca se enmarcaron en el alcance definido o simplemente no ejercen esos oficios, deben devolver la autorización otorgada antes del 20 de enero del 2014 y quedan eximidos de pago de cuota mensual impositiva del mes en que causen baja”.

Contextualización necesaria

Si se recurre a la evolución e historiografía del llamado trabajo por cuenta propia en Cuba, se apreciará que antes de la reapertura realizada en octubre de 2010, cuando había 157 mil inscriptos- actualmente hay más de 442 mil-, este se desarrolló sobre una reglamentación poco flexible, que le impuso fuertes restricciones y un marco mínimo para su movimiento. Dependió más de la voluntad política que de la coyuntura económica.

No debe olvidarse que las políticas contrarias a su existencia no conllevaron a su desaparición y si a que una parte mayor de los trabajadores registrados para desempeñarse por su cuenta decidieran actuar desde la ilegalidad, dificultando su control, ampliando los marcos de la economía sumergida y dejando de propiciar ingresos al presupuesto.

Prueba de la antes dicho, está en que a principios de 1995, cuando se intentó una tímida reapertura del sector privado, se decía que por cada uno de los inscriptos entonces, de tres a cuatro personas, realizaban labores, sin tributar dinero alguno al Presupuesto. Dicha tendencia aún persistía, cuando se produce la reapertura por las reformas hacia finales de la primera década del Siglo Veintiuno.

Una prueba fehaciente de esto último está en que el 68 por ciento de los actuales emprendedores no tenían ningún vínculo laboral antes de incorporarse a esta modalidad de empleo, lo cual induce a pensar que se desempeñaran en la informalidad. Quiérase o no, dicho dato está revelando una tendencia a moverse en la sombra, lo cual no debe perderse de vista a la hora de hacer cualquier análisis.

Argumentos para la discrepancia

Expongo a continuación, de forma resumida, algunos de los argumentos que pudieran generar discrepancia con respecto a la citada prohibición:

_ Por qué tuvieron que pasar dos años y 11 meses -desde octubre de 2010-, para reparar que había privados que no se ajustaban a lo contenido en el tipo de licencia otorgada.

_ En el mundo entero se venden artículos importados por parte del sector privado, aun cuando las autoridades consideren que es preciso “dejar claras ciertas regulaciones que deben cumplirse”, y que “no son de carácter nacional”, cuestión esta no expresada explícitamente -al menos hasta ahora-. Al parecer la máxima martiana de que en política lo real es lo que no se ve, se pone esta vez de manifiesto.

_ El cobro de los impuestos y aranceles correspondientes a quienes realizan esta actividad económica, constituye una razón que se vuelve contra dicha prohibición.

_ Los privados han demostrado ser más competitivos y eficientes que la red comercial estatal que también vende ropa y zapatos importados, a altos precios y de cuestionable calidad. ¿Por qué no poner a ambos sectores en igualdad de condiciones ante las exigencias del mercado.

_ No se ha tenido en cuenta a los clientes de ese mercado privado, quienes se ven afectados por esta decisión.

_ El sector privado necesita del consumo para crecer y hacer crecer la economía.  Cuando en marzo de 1968 se produce la llamada “Ofensiva Revolucionaria” se expropiaron 50 mil pequeños negocios y actividades privados, que manejaban entonces la tercera parte de la circulación mercantil. De ahí que actualmente resulte imprescindible estimular el consumo y la inversión, pues el sector privado solo aporta el dos por ciento de los ingresos presupuestarios, según las propias autoridades.

_ El sector privado no es la causa de las fugas y el descontrol existente hacia el interior de la red minorista estatal, sino más bien es el efecto. Hay otras vías para enfrentar a los revendedores, no botando el sofá.

_ Resultan contradictorias las citadas prohibiciones gubernamentales, con lo publicado el 27 de mayo de 2011 en el diario Granma: “…Por ahora, la venta de mercancías en la red minorista en ambas monedas constituye la principal fuente de aseguramiento para el trabajo por cuenta propia, lo cual no quiere decir que deje de estar en el centro de la voluntad y los planes futuros del país la creación de un mercado mayorista, en la medida en que las posibilidades de la economía lo permitan”.  Este último asunto no ha logrado concretarse en los más de tres años de la reapertura del sector privado.

_ Las autoridades cubanas, sin conceder muchos créditos bancarios a los privados, han podido disponer de varios cientos de negocios.

_ Así las cosas debe crecer el desempleo a partir del 20 de enero de 2014, cuando se produzca la entrega de licencias por parte de aquellos que no deseen continuar como privados. Como es lógico suponer, se reportará un incremento del mercado negro.

_ Tal prohibición tendrá un impacto negativo en el resto del sector privado, cuyo respaldo y consenso resulta decisivo para el éxito de las reformas, amén de que se reitere por las autoridades cubanas el propósito de proteger a los trabajadores por cuenta propia, con esta medida, al tiempo que se confirme la validez del sector privado como fuente de empleo y de producciones de servicios para la población, así como que se plantee que no se trata, en lo más mínimo, de dar un paso atrás.

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