El perfeccionamiento en la educación es un proceso imprescindible, afirmó a esta página web María Elena Olivera Águila, subdirectora de la escuela primaria Panchito Gómez Toro, de La Habana del Este, a la que asisten 371 alumnos.
Argumentó que la sociedad avanza y se desarrolla, por lo que la educación debe de progresar pareja a ese mejoramiento. “Se dan pasos de avances y éxitos en las tareas que se presentan en torno a la preparación de los maestros, que repercute a la hora de impartir las clases, lo que se revierte en un mayor aprendizaje de los alumnos; ese es el lugar idóneo para que el maestro eduque y enseñe a través del contacto directo con sus alumnos”.
De manera categórica aseveró que el perfeccionamiento funciona bien.
“Los maestros lo aceptan y entienden, por lo que responden de forma positiva ante los retos que trae consigo”.
Sobre la calidad de los maestros egresados de la escuela pedagógica Fulgencio Oroz de La Habana dijo: “Es buena, llegan a las escuelas en las que impartirán clases con la base didáctica necesaria para comenzar su vida laboral”.
Esclareció que es indispensable la atención diferenciada de esos egresados porque lo cierto es que la maestría pedagógica se obtiene en el contacto del día a día con el estudiante en el transcurso del proceso docente educativo: “Todos los que fueron ubicados en esta escuela avanzan como docentes”, manifestó.
Con 49 años de experiencia en el magisterio, la profesora Maria Elena Olivera exhortó a los padres a preocuparse más por sus hijos: “Que realicen las tareas, que tengan una educación adecuada, así como, estrechar los vínculos con la escuela, sobre todo en la etapa final del curso escolar que genera múltiples actividades docentes”.
Acerca de los maestros que necesita la sociedad cubana actual señaló que deben ser ejemplos para sus alumnos: “Siempre se ha dicho esto y aún más: el espejo donde se mire el estudiante, por ello debe serlo en el aula, en la escuela en general, en la comunidad donde vive, así como en la sociedad; debe ser culto, leer y transmitir el hábito a sus educandos, no sólo con las nuevas tecnologías, sino que debe de tener siempre a mano un libro; el maestro es el que forma a las nuevas generaciones y eso lo hace ser una persona muy importante.
“A él corresponde también transmitir valores como la modestia, la solidaridad, la honradez, la bondad, el amor a la patria y a sus héroes y mártires”, concluyó.

