¿Cómo educar al niño tímido?

El colegio suele ser muchas veces el primer lugar en el que se manifiesta con claridad la timidez de un niño. Foto: www.crecebebe.com

El colegio suele ser muchas veces el primer lugar en el que se manifiesta con claridad la timidez de un niño. Foto: www.crecebebe.com

Para los alumnos tímidos cualquier situación deviene problema, hasta los actos más naturales como dirigirse a un maestro, hacer uso de la palabra en el aula, o hablar por teléfono.

Se denomina timidez al estado psíquico que se manifiesta en turbación, taciturnidad y lentitud del lenguaje. Si dicho estado se repite con frecuencia, puede convertirse en un rasgo estable y vitalicio del carácter.

Los psicólogos son de la opinión que los niños no nacen tímidos ya que esa característica de la personalidad, al igual que otras, se crean en el proceso del desarrollo. La timidez es con frecuencia consecuencia de una educación incorrecta.

Sucede que algunos padres para aislar a los hijos de la “mala influencia” de la calle los separan artificialmente de su colectivo infantil; entonces el niño crece insociable, reservado y enajenado.

Por lo general se sienten incapaces, predomina en éstos la inhibición ante la presencia de personas extrañas, carecen de firmeza, de dominio de si mismos, y no saben defender sus opiniones.

Otra problemática es cuando en la familia lo regañan sin cesar a gritos, por lo que nace en el niño el temor ante cualquier paso independiente.

Se debe mencionar, además, como elementos negativos a aquellos adultos que lo tratan sin tacto, lo fastidian y fijan su atención en algún defecto o ciertas particularidades de su figura.

Consecuencia de ésto es que al pasar el umbral de la escuela y encontrarse dentro de la colectividad, el niño tímido se siente cohibido, y se turba si le preguntan algo; también se ruboriza, calla y le resulta penoso contestar una pregunta delante del resto de los alumnos.

Los especialistas aconsejan tomar este problema con tranquilidad. Resulta esencial convencer al niño de que él puede hacer todo bien al igual que el resto de sus compañeros.

No se le debe de reprimir, ni manifestarle nuestra preocupación por el asunto impulsándolo demasiado a que tenga contactos con otros pequeños, o que participe en conversaciones colectivas, pues puede pensar que en él hay algo anormal.

En la familia es imprescindible crear condiciones que permitan al niño manifestar más independencia e iniciativa; se debe conversar con éste, reflelxionar sobre determinados temas, propiciar que opine; en algunos casos el maestro puede ayudar al niño tímido dándole determinadas responsabilidades sociales en el aula que le permita tener relaciones más estrechas con otros alumnos.

Con la ayuda de todos quienes lo rodean y lo quieren, el niño tímido dejará de serlo; el defecto quedará sólo en el recuerdo.

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