El final del curso escolar es siempre un acontecimiento

En el venidero curso se priorizará, sobre todo, la elevación de la calidad del proceso docente educativo y la formación política y humana de los estudiantes, bajo la premisa de no solo instruir, sino también educar. (Foto: juventudrebelde.cu)

En el venidero curso se priorizará, sobre todo, la elevación de la calidad del proceso docente educativo y la formación política y humana de los estudiantes, bajo la premisa de no solo instruir, sino también educar. (Foto: juventudrebelde.cu)

Por estos días de finales de junio se respira en el país un aire de fin de curso. Le antecedieron nueve meses de arduo trabajo de estudiantes, familias, trabajadores de educación, y no por mencionarlos de últimos resultan menos importantes: nuestros queridos maestros, hombres y mujeres consagrados a la enseñanza a quienes en Cuba admiramos.

Para todos, de una manera u otra, fue un tiempo de enseñanzas, de retos y esfuerzos, más que todo, de tomar conciencia que, aunque la educación cubana goza de prestigio en el mundo y se considera una de las de mayor calidad en América Latina, aún le falta.

En este período que finaliza el saldo es positivo, porque todos crecimos al acumular nuevas experiencias. Cierto es que se ganó en el vínculo familia escuela, y que también los círculos de interés desempeñaron un mejor papel en la formación vocacional y orientación profesional de los estudiantes.

En el venidero curso se priorizará, sobre todo, la elevación de la calidad del proceso docente educativo y la formación política y humana de los estudiantes, bajo la premisa de no solo instruir, sino también educar.

Este curso que termina resulta de vital importancia, si tenemos en cuenta que de los 134 mil 895 adolescentes que terminaron el noveno grado, el 58 por ciento, es decir, 78 mil 239, continuará en la enseñanza técnica y profesional, que forma la fuerza calificada del país; mientras que a los institutos preuniversitarios irán el 42 por cierto, o sea, 56 mil 656.

No obstante la dedicación de todas las personas que tienen que ver directamente con el aprendizaje en las escuelas de los diferentes niveles, el próximo curso 2014-2015 requerirá de mayores esfuerzos.

Por ejemplo, la preparación de los docentes debe ser una prioridad, por la sencilla razón de que cada período los conocimientos son mayores y deberán ir parejos a la exigencia a los alumnos en el estudio individual y colectivo.

El rigor se va a mantener-coinciden muchos- pero tendremos que dar más espacio a la creatividad, la iniciativa y al tratamiento diferenciado para que la estancia en la escuela se le haga tanto a alumnos como a profesores, más atractiva y agradable.

La flexibilización de los horarios dará lugar a que los maestros tengan más vínculos con instituciones de su localidad, en este caso museos, casas de cultura, centros de trabajo, entre otras.

Resulta provechoso reiterar que de ningún modo significará que la doble sesión desaparezca, sino que los alumnos concluirán la parte docente más temprano, con el fin de que dediquen la mayor parte de la tarde a las actividades extracurriculares.

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