
Las comunidades tienen infinitas maneras de acercarse a los más jóvenes, desde las casas de cultura, los joven club de computación, las bibliotecas, todo con el objetivo de alcanzar la mayor calidad del proceso docente educativo. (Foto: http://3.bp.blogspot.com)
Los niños, adolescentes y jóvenes cubanos ya están en las aulas. El mes de septiembre trajo consigo una nueva etapa de estudios llena de retos que implican por igual a maestros, directivos de la escuela y de otros niveles, así como, a los propios estudiantes, que deben dar lo mejor de si para vencer las dificultades que se presentarán en el curso escolar 2014-2015.
Serán días, y algunas veces hasta noches, que se dedicarán al estudio, a la investigación, a consultar libros sobre el tema que ocupará a cada cual. Al final de tanta dedicación los resultados serán fructíferos a favor del aprendizaje.
La educación cubana se propone alcanzar la excelencia y esa es una condición que se logra con el esfuerzo de todos. Elevar la preparación de los maestros será esencial para que cada vez más las clases sean mejores, que es decir, sustanciosas y atractivas para los alumnos.
A lo anterior se unen un grupo de adecuaciones que pondrá en práctica el Ministerio de Educación en la organización del horario escolar, con el objetivo de que la escuela y la comunidad formen un perfecto binomio. En función de esto estarán las principales instituciones culturales y las referidas a la historia, con vistas a que los estudiantes se formen de manera integral.
Se trata de que los alumnos acudan a los museos y aprendan desde las primeras edades a comportarse de manera adecuada, además de apreciar piezas y documentos valiosos que se exhiben; en ocasiones hasta el propio valor arquitectónico del edificio que guarda a la institución. También de que disfruten de un espectáculo artístico, y desde su asiento aprecien en silencio de una función de ballet, de teatro o la interpretación de un coro o un solista.
Algo similar a un contagio sucederá con las familias, que deberán de acompañar a sus hijos en el interés por ser cada vez más cultos.
Las comunidades tienen infinitas maneras de acercarse a los más jóvenes, desde las casas de cultura, los joven club de computación, las bibliotecas, que resultan centros que irradian cultura; como sucede con la Tina Modotti, del reparto Alamar, en el habanero municipio de La Habana del Este, que recibe con frecuencia la visita de representantes del arte y la cultura, y cada semana realiza la peña cultural de Luis y Pégles, dos destacados intelectuales.
Otro empeño de la cual es aliada la comunidad es la formación vocacional, ya que en esta están ubicados diversos centros laborales, en los que trabajan especialistas de diferentes ramas de la economía y los servicios con una vasta experiencia, que con complacencia trasladarán a los más jóvenes que los visiten.
Un elemento que está presente en los barrios es la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana, donde los más jóvenes pueden intercambiar con aquellos que tuvieron la oportunidad de participar en las grandes batallas de la Patria, entre las que sobresalen Playa Girón y la lucha clandestina, así como, acontecimientos históricos como fue la Campaña Nacional de Alfabetización en 1961.
Estamos en presencia de un curso escolar lleno de expectativas, rico en acontecimientos y preñado de experiencias que aportarán nuevos elementos, para acercarse más al objetivo de alcanzar la mayor calidad del proceso docente educativo.
Ello propiciará a la vuelta de unos años, graduar profesionales altamente calificados, formados en valores humanistas y revolucionarios, que permitan tener un país más próspero y desarrollado.

