Humanismo y entrega de la educación especial

Salvar a los niños con problemas de conducta es una meta en Cuba. Foto: Cubahora

Salvar a los niños con problemas de conducta es una meta en Cuba. Foto: Cubahora

“Tienen el hábito de la benevolencia: benditas sean las manos que rectifican estas equivocaciones y endulzan estos errores sombríos de la ciega madre creación”-así se refirió José Martí, el más universal de los cubanos, a los maestros de la educación especial-.

En correspondencia con eso, en el país se desarrolla una estrategia encaminada a atender desde las edades más tempranas en las escuelas regulares, a los niños con alteraciones de la conducta.

El niño permanece en la institución docente con una estrategia dirigida por el maestro y asesorada por los especialistas de cada municipio, con vistas a realizar un trabajo de conjunto con la familia, los factores de la escuela y los organismos en las comunidades.

El licenciado Francisco Biar, Metodólogo Nacional de la Enseñanza Especial en el Ministerio de Educación, afirmó que en las escuelas para niños y adolescentes con trastornos de la conducta, se desarrolla un sistema que abarca la labor psicoterapeútica, pedagógica y clínica, que de forma integral favorece que el niño tenga un aprendizaje desarrollador y elimine de forma progresiva los trastornos por los cuales asiste a este tipo de institución.

Los talleres-dijo- tienen una influencia importante en el proceso educativo, por su contribución a la formación laboral de los estudiantes; no obstante a eso, la atención a los alumnos va más allá de eso.

Añadió que a esas escuelas asisten aquellos menores que presentan trastornos en el aprendizaje, dificultades en la conducta, hiperactividad e inadaptación neurótica que motivan deficientes relaciones interpersonales.

El especialista precisó, además, que el humanismo y la entrega de los maestros, caracteriza el modelo cubano de educación especial, proyecto que se perfecciona para alcanzar la excelencia.

De igual forma, indicó que esas instituciones tienen el objetivo de realizar un trabajo preventivo para incorporar a la enseñanza general a los niños, adolescentes y jóvenes que tengan trastornos en su comportamiento, y no tengan una adecuada inserción social.

Biar añadió que se incrementa el número de instituciones que velan por esos estudiantes en su entorno a través de aulas anexas, distribuidas en aquellas escuelas que tienen las condiciones adecuadas, con la participación de pedagogos y psicopedagogos de los Centros de Diagnóstico y Orientación.

“Los Consejos de Escuela desempeñan también un importante papel en la orientación de las familias del escolar y la ayuda que se les brinde, que puede ser un tratamiento psicológico, o una intervención social, entre otros”.

Dijo que uno de los principales resultados del sistema cubano de atención a niños con trastornos de la conducta, es que  se conciben escuelas sólo de tránsito donde permanecen  alrededor de dos cursos, para luego continuar normalmente sus vidas.

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