Corría el año 1959 y el 23,6 por ciento de los cubanos mayores de 15 años eran analfabetos, situación denunciada por Fidel Castro en su alegato de autodefensa conocido como La historia me absolverá, donde el líder de las acciones del 26 de julio de 1953 se refirió a la necesidad del acceso a la educación gratuita.
A la distancia de más de medio siglo, Cuba ha cumplido con los objetivos del Programa del Moncada en lo referido, no solo a la erradicación del analfabetismo, sino a los desafíos que impone la contemporaneidad, como garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante la vida para todos, objetivo signado en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.
El Estado cubano ha destinado cuantiosos recursos para dotar a los centros escolares de materiales que garanticen los elementos imprescindibles para una educación de calidad, pero la pedagogía humanista, a la cual se adscribe el proyecto social cubano, reconoce como indispensable la labor mediadora del maestro y, por tanto, la importancia de su preparación como aspecto fundamental para el logro de esta meta, en la que los estudios de postgrado adquieren una importancia preponderante.
Con la Maestría en Ciencias de la Educación, de amplio acceso, que proporciona a los graduados universitarios una amplia cultura científica y conocimientos avanzados en las áreas correspondientes del saber y una mayor capacidad para la actividad científica, la innovación o la creación artística, se abrió una nueva página en la superación para todos.
Desde enero del año en curso, docentes, especialistas de la producción y los servicios, así como aquellos que han sido convocados, participan en el perfeccionamiento de los programas curriculares para la enseñanza primaria y secundaria básica, que tienen presente la concordancia en el aprendizaje en ambos niveles educativos.
También se trabaja en la elaboración de los nuevos libros de texto que demanda el momento.
Hasta el 2030, la Organización de Naciones Unidas (Onu) promueve “velar por que las niñas y los niños tengan acceso a servicios de atención y desarrollo en la primera infancia y a una enseñanza preescolar de calidad, a fin de que estén preparados para la enseñanza primaria” y en la Llave del Golfo* es recurrente la atención de los niños y las niñas de cero a seis años a través del programa Educa a tu hijo, destinado a los infantes que no asisten a las instituciones educativas, con el papel preponderante de las familias y las comunidades.
Este programa con más de 20 años de existencia permite insertar a los pequeños en variadas actividades dirigidas a la formación del intelecto y sus movimientos, a estimular al máximo el desarrollo psicopedagógico, su posterior comportamiento y lograr la adaptabilidad en la vida escolar tras su ingreso a los centros de la educación primaria.
No se puede poner el punto final sin referirse a la preparación que reciben los futuros maestros que se forman en los centros pedagógicos, entre ellos los educadores para la educación especial, a la par que se preparan las condiciones para la inclusión de los menores con necesidades educativas especiales en las escuelas regulares.

