La universidad que fundó Mella, la mejor, y de todos

Foto y diseño: Gilberto González García

Foto y diseño: Gilberto González García

Con la finalidad de elevar el conocimiento de los sectores más humildes de Cuba, surgió el 3 de noviembre de 1923, la Universidad Popular José Martí, dirigida por el líder estudiantil cubano Julio Antonio Mella.

La idea nació en el Primer Congreso de Estudiantes, celebrado entre el 14 y el 26 de octubre de 1923, para contribuir con la educación de los sectores populares. El proyecto aseguraba, no sólo la formación cultural, sino además la ideológica. El también revolucionario y antiimperialista la llamó “la hija querida de mis sueños”.

Según algunas notas periodísticas sobre el hecho, ocurrido 94 años atrás: “El proyecto de avanzado carácter social vio la luz en la histórica Aula Magna de la casa de altos estudios de La Habana; tuvo una matrícula de 400 estudiantes y en esta se mezclaron obreros e intelectuales con los sindicatos, como testimonio del cambio del nuevo organismo educacional para beneficiar a las clases más desfavorecidas”.

Mella dejaba en claro las proyecciones del novedoso organismo al afirmar: ” Preparar esas nuevas generaciones es la tarea que viene realizando la Universidad Popular José Martí: ella tiene fe en los nuevos principios, en los hombres que piensan nuevo y actúan nuevo; saltamos pues, por encima de los que creen que lo actual es perfecto; sacrifiquémonos, no por el placer de sacrificarnos, sino por el placer que se experimenta al realizar una buena acción”.

Continuaba: “Defendamos la luz de la cultura que ilumina el mañana glorioso; y, guiados por sus esplendorosos rayos, obreros y estudiantes unidos avanzaremos hacia la conquista de la libertad”.

El curso comenzó el 20 de noviembre en la facultad de Derecho en horario nocturno y en sus aulas se impartió Historia de la Humanidad y de Cuba, Literatura, Gramática, Matemática, Psicología y Lógica, Homicultura*, Maternidad y Profilaxis Sexual, Economía Política y Social, Legislación del Trabajo, Moral Antidogmática y Rudimentos de Ciencias de las Religiones; además de explicarle a los obreros los fundamentos del sistema de explotación a que estaban sometidos, ejemplificando especialmente con los trabajadores azucareros, sector mayoritario en el país. Eran verdades novedosas que guiaban por buenos caminos.

En sus clases se aplicaba el método dialéctico materialista, y en sus normativas se destacaron el reconocimiento al anti-dogmatismo, al método científico pedagógico y a la justicia social. Condenada y perseguida, sobre todo a partir del gobierno de Gerardo Machado, la Universidad Popular se vio obligada a mover constantemente su sede.

En ella impartieron clases prestigiosos intelectuales como Eusebio Adolfo Hernández, Emilio Roig de Leuchsenring, Rubén Martínez Villena, Raúl Roa y Gustavo Aldereguía Lima, entre otros.

Las aulas de la Universidad Popular José Martí pudieron expandirse al resto de las provincias del país a pesar de la represión y las enormes dificultades para la comunicación propias de la época.

Fue, no sólo una escuela para los trabajadores, simultáneamente resultó un centro de formación de revolucionarios, incluidos sus profesores. La propia convivencia con los obreros, el conocimiento y la profundización en sus problemas, identificó a los profesores con los intereses de los alumnos, afianzando sus conductas revolucionarias.

Acontecimiento histórico y político, la Universidad Popular José Martí resurge en estos tiempos en los numerosos centros de la educación superior que, repartidos por todo el país, llevan el conocimiento hasta las zonas más apartadas.

No caben dudas de que en fecha tan temprana, la universidad fundada por Mella, fue la mejor, y de todos.

Fuentes consultadas: EcuRed y archivo de la periodista

*La palabra Homicultura no está registrada en el diccionario de la Real Academia de la Lengua. Al profesor cubano Eusebio Hernández se debe la creación del término. Él la define como ciencia que se encarga del estudio e investigación de los conocimientos relativos a la reproducción, a la conservación y al mejoramiento de la especie humana. [Homicultura, en Sanidad y Beneficencia, Tomo IV. Año 2. La Habana, 1910, pp 9-12] (Nota del editor).

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