
Foto: Ania González Rodríguez
Las generaciones de cubanos que crecen acunadas por las seños de los círculos infantiles, no olvidan jamás ese tiempo de maravillas y sueños.
Mirian Emiliana Triguero, directora del círculo infantil Los Patrulleritos, en el municipio de la Habana del Este, confiesa que no obstante llevar 35 años de trabajo en esas instituciones, aún se sobresalta cuando oye a un pequeño llorar, o escucha que llaman a la enfermera, porque significa que algún niño está enfermo. Sin embargo, la algarabía y el bullicio en los salones le producen una inmensa alegría.
Recuerda sus comienzos en el centro homónimo Guillermo Pieq, del territorio del Cerro, donde laboró dos cursos como asistente; allí se formó como educadora y al unísono continuó la licenciatura en un centro universitario municipal, y la concluyó en la Universidad de Ciencias Pedagógicas Enrique José Varona, de La Habana
Consciente de las tareas que debe cumplir una directora, comentó que ese cargo requiere estar al tanto de cada uno de los procesos que tienen lugar como parte del horario de vida de los infantes.
Aunque son innumerables los momentos felices vividos en la institución, en ocasiones son difíciles. Menciona, por ejemplo, cuando algún pequeño se enferma en el horario de la tarde que no está la enfermera, o cuando se va la electricidad y aún no se concluyó el proceso de cocido de la comida.
Incluso, recuerda tiempos atrás donde no se totalizaban el número necesario de educadoras en los salones y las actividades se realizaban con mucha dificultad, porque era mayor la cantidad de pequeños que las seños atendían.
Para la experimentada educadora, una de las mayores satisfacciones es verlos crecer. “Los niños me saludan en las calles con cariño y uno se da cuenta al reconocerlos que estuvieron en el círculo infantil en determinados años de sus vidas”.
Asimismo, afirmó que “No debe de faltar la exigencia ante las tareas cotidianas para que la familia se sienta satisfecha y la mamá acuda al trabajo sin la más mínima preocupación sobre el cuidado de su niño o niña”.
Otro de los resultados -dice-, es contribuir a la incorporación de la mujer al trabajo en todas las esferas de la sociedad, objetivo que desde sus comienzos tuvieron estos centros. Así lo concibió su creador, el líder histórico de la Revolución, Fidel Castro Ruz, genial idea que materializó la Federación de Mujeres Cubanas, liderada por su presidenta fundadora Vilma Espín Guillois.
Sociables, amistosos y corteses son los niños que asisten a los círculos infantiles, gracias a la abnegada labor que realizan las educadoras, quienes con todo el amor del mundo los preparan para la vida.
