Para los estudiantes universitarios que imparten clases en las secundarias básicas y los preuniversitarios habaneros, la mayor motivación redunda en el deber social.
Ellos contribuyen al proceso de enseñanza-aprendizaje a la par que cumplen con sus deberes estudiantiles, y si el esfuerzo es de destacar, sumémosle que no necesariamente viven en el municipio donde están contratados y en ocasiones sus universidades distan de las escuelas donde imparten la docencia.
Entre ese grupo de jóvenes está María Cecilia Matos Dávila, estudiante de segundo año de Ingeniería Industrial en la Universidad Tecnológica de La Habana (Cujae), que imparte la asignatura de Educación Laboral en la secundaria básica William Soler, ubicada en el municipio de Centro Habana.
O el joven Héctor Enrique Rojas, quien desde hace dos cursos es el profesor de Matemática y Física en la secundaria básica Humbolt 7, del consejo popular de Cayo Hueso, en el mismo municipio, mientras cursa el quinto año de Contabilidad en la Universidad de la Habana (UH).
También Regla María Garrido Rojas, quien llega desde el Instituto de Ciencias y Tecnología Nuclear de la UH a la secundaria Básica William Soler a impartir desde hoy la asignatura de Informática.
Se suma Mirelys Preval Manso, estudiante de tercer año de Diseño Industrial que imparte la asignatura de Educación Laboral en la secundaria básica José María Aguirre del centrohabanero consejo popular de Dragones.
Cuatro jóvenes integrantes del Destacamento de Alumnos Ayudantes Frank País, que contratados por $6,53 la hora, asumen la responsabilidad de ilustrar a quienes ahora mismo cursan la enseñanza media y media superior en los centros escolares, motivados por el deber social de contribuir a la educación de los demás.


