Magaly Salas Pérez: el magisterio hay que sentirlo

Educación primaria en Cuba. Foto: Cubadebate

Educación primaria en Cuba. Foto: Cubadebate

Magaly Salas Pérez, maestra de la escuela primaria Nguyen Van Troy, situada en la localidad de 10 de Octubre en La Habana, conoce de permanencia y consagración a una labor, pues lleva más de 25 años en el sector de educación.

El esfuerzo y la entrega le permitieron a esta maestra capitalina, ser reconocida con la medalla Rafael María de Mendive, distinción que otorgan al personal de la educación en Cuba con 15 años y más de constancia en su trabajo.

“El magisterio hay que sentirlo, es difícil de explicar, pero es algo que se siente muy adentro”, refiere Magaly con la voz entrecortada y visiblemente emocionada.

“Llevo en este centro casi 30 años, he trabajado con todos los niveles y soy Licenciada en Educación Primaria desde 1992; espero que mis niños me recuerden y creo que va a ser así, pues vi la emoción que sintieron con cuando fui condecorada”

Magaly, ya peina canas, sin embargo su brío y su memoria son envidiables, es capaz de narrar hasta el último detalle del tiempo transcurrido en la Nguyen Van Troy de 10 de Octubre.

“Cuando entro en el aula dejo afuera mis problemas personales y le dedico mi vida entera y otra que no tengo, a mis muchachos. La relación con mis alumnos es de mucho cariño y amor infinito, pero sobretodo de mucho respeto,…cada día deben aprender algo nuevo y eso se los hago saber.

“Mi mayor orgullo es que muchos quieren ser maestros como yo, siempre están en la pizarra, se nota desde ya las inquietudes de algunos por estar frente al aula,… me llena de satisfacción saber que niños que se graduaron aquí y que ya terminaron los estudios secundarios optan por carreras pedagógicas”.

Al conversar con Magaly acerca de cómo puede combinar su labor de maestra con su vida personal, responde de un modo muy suave y bien segura de sentir cuanto expresa.

“Soy maestra desde muy jovencita, he hecho mi vida en el sector educacional. Este lugar me ha visto crecer como mujer, ser madre, sentir mi dolor cuando perdí a mi madre. Este sector es como una gran familia para mí…, la labor de los maestros es de consagración y para lograrlo se necesita del apoyo de todos, es por eso que cada reconocimiento nunca es individual, pertenece a todo un colectivo”.

“Siempre quise ser maestra, desde niña, mi juego preferido siempre era la escuelita”.

Al igual que Magaly, son muchos los educadores cubanos que se destacan por sus virtudes de consagración y amor a la profesión y que cada día entregan todo de sí para educar y formar a las nuevas generaciones.

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