Norma Pinet se siente realizada como maestra

Norma Pinet y sus alumnos de sexto grado. Foto: Teresa Valenzuela

Norma Pinet y sus alumnos de sexto grado. Foto: Teresa Valenzuela

“El magisterio es mi vida”, confiesa la maestra Norma Pinet Batista, vinculada al sector desde hace cuatro décadas;  actualmente es maestra guía del segundo ciclo –quinto y sexto grados– en la primaria Orlando Pantoja, de Alamar, La Habana del Este.

Desde corta edad se acerca al magisterio. En sexto grado se integra al movimiento guerrillero de la enseñanza en el internado de primaria 13 de Marzo, del municipio de San Miguel del Padrón; luego se traslada para la escuela formadora de maestros Antón Makarenko, de Tarará (actual municipio de La Habana del Este), donde permanece por tres años y luego pasa a la Salvador Allende, inaugurada por el Comandante en Jefe, Fidel Castro, en 1975.

Con convicción se refiere a un aspecto de su labor como maestra: “No sólo me dedico a instruir docentemente a mis alumnos, sino a conocer sus problemas personales, estado de salud, les aconsejo y los ayudo a resolver cualquier situación que tengan en sus casas; de manera paralela les imparto las asignaturas propias del grado como son Lengua Española, Historia y otros contenidos”.

La docente es admirada por el colectivo de profesores que integra, por ser ejemplo en disciplina, puntualidad, asistencia y otros parámetros; explica que sus alumnos son pre-adolescentes con edades comprendidas entre 11 y 12 años; etapa difícil, dice, que requiere del máximo apoyo de su familia, sin embargo, algunos carecen de ello, lo que propicia que avancen lentamente en el aprendizaje académico, se atrasan en la realización de las tareas, actividades prácticas y casas de estudios, entre otras.

Pinet Batista también se refirió al daño que causa el uso excesivo de las nuevas tecnologías, sobre todo de los juegos electrónicos: “La mayoría de los alumnos tiene equipos de este tipo y le dedican mucho tiempo, que a su vez le restan al estudio individual.”

No obstante esas dificultades, la maestra afirma que para subsanar esa situación usa en el aula medios de enseñanza audiovisuales novedosos y atractivos, “como decimos de forma popular muevo la clase, y eso los acerca a un aprendizaje que les llega de forma que los motiva”.

Parece salirle de lo más hondo de sus sentimientos cuando dice: “Me siento realizada como mujer y maestra; asisto a la escuela y al aula con muchos deseos de trabajar; la hora de salida me sorprende porque hago lo que me gusta que es enseñar”.

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