
Los instructores de arte tratan de fomentar en los estudiantes una cultura extensa a través de temáticas relacionadas con todas las manifestaciones artísticas. Foto: Internet
Como mujer y maestra Yaniris Caridad Abreu afirma que se siente feliz pues disfruta a plenitud del trabajo que realiza como instructora de arte en la escuela secundaria básica Manuel Permuy Hernández, en la localidad Antonio Guiteras, de la Habana del Este.
“Desde que era pequeña me sentí atraída por las artes, en el círculo infantil, la primaria y la secundaria básica participaba activamente en las actividades de esa índole. Los profesores me buscaban porque sabían que me gustaba hacerlo, así que cantaba, declamaba una poesía o formaba parte en los grupos musicales”.
Recuerda con agrado que le preguntó a la instructora de arte que tenía en noveno grado los pasos a seguir para cursar la carrera. “De forma general supe sobre los contenidos de los programas de estudios y los objetivos de las clases que formaban para transmitir el arte a los alumnos y la comunidad; así que me gustó lo que ella me dijo, y matriculé en la escuela Eduardo García Delgado donde permanecí por cuatro años”.
“Los instructores de arte tenemos una frecuencia de clases de educación artística tres veces a la semana en séptimo grado, y talleres de apreciación con octavo y noveno grados, respectivamente”.
Indicó que en el primer caso se trata de fomentar en los estudiantes una cultura extensa a través de temáticas relacionadas con todas las manifestaciones artísticas, los otros dos grados es mediante cada especialidad como son la música, el teatro, las artes plásticas y la danza”.
“Yo soy instructora de música y les imparto varios géneros como el guaguancó, la rumba, el son, el danzón y el cha- cha- cha, entre otros, y los estudiantes participan activamente. Uno los ve que bailan con gusto, inclusive en estos momentos organizamos una rueda de casino, otros se inclinan por la rumba y se ve cómo la disfrutan”.
“Como instructora de arte a mi me interesa que ellos eleven su acervo cultural, que enriquezcan su espiritualidad y que diversifiquen sus gustos artísticos, sobre todo, en lo relacionado con la música. Si lo practican con asiduidad pues es mucho mejor”.
En breve la muchacha de 22 años de edad se graduará de la Licenciatura de Instructor de Arte en la Universidad de Ciencias Pedagógicas Enrique José Varona, de la capital cubana para continuar dando lo mejor de ella en la enseñanza artística.

