
Licenciada Vilma Hernández. Foto: Teresa Valenzuela
La mayor satisfacción que siente la profesora Vilma Hernández Pulido es ver a sus alumnos de los primeros grados escolares, a quienes les impartió clases, convertidos en hombres y mujeres de bien que laboran en diferentes profesiones y oficios para llevar adelante el país.
Tres décadas ha dedicado a la docencia y, no obstante el tiempo transcurrido, siempre recuerda con agrado la forma en que inicia en los estudios de magisterio:
“En la escuela primaria Rubén Bravo, ubicada en el municipio de Centro Habana, mi profesora de sexto grado habló con el grupo que tenía mayoría de niñas y les explicó la importancia de responder al llamado de emergencia para hacerse maestros de esta enseñanza.
“Les habló sobre la necesidad de docentes en la Isla y que a la vuelta de pocos años ellas podrían ser como ellos”.
Así explicó la mujer que actualmente tiene 62 años de edad, que accedió al llamado de la Revolución porque le gustaba dar clases. Cursó los tres primeros años de la carrera en la escuela Antón Makárenko, de Tarará, donde la vocación que sentía se transformó en convicción de que ese sería el trabajo al que quería dedicarse toda su vida.
Luego dijo: “me incorporé a la escuela Mariana Grajales, de Siboney, en el territorio de Playa, donde me formé como maestra primaria y especialista en preescolar; así se resumieron los cinco años de estudios para comenzar en un trabajo que me ha llenado de gozo y alegría por más de 30 años”.
Agregó que al graduarse la ubicaron en Centro Habana, localidad en la que laboró por ocho años, de los cuales uno lo impartió en preescolar, y el resto de primero a cuarto grados que incluyó un aula de resolución a la que asistían niños con problemas en el aprendizaje.
Sobre lo que ha representado la docencia en su vida afirmó de forma categórica: “todo, una maravilla; me gusta enseñar y he obtenido frutos de esto como ver a los alumnos convertidos en médicos, ingenieros y maestros. ¡Qué mayor satisfacción que esa puedo tener!”.
Actualmente la profesora Vilma Hernández labora en la escuela de habilitación pedagógica Vilma Espín, del municipio de La Habana del Este, donde se forma personal docente para círculos infantiles y escuelas primarias.
