La importancia de una buena salud mental

Las casas de abuelos resultan el espacio ideal para la recuperación biopsicosocial de los adultos mayores adscritos, pues las disímiles actividades que el colectivo realiza se revierten satisfactoriamente sobre su bienestar físico, psicológico y emocional. (Foto: asiescuba.wordpress.com)

Las casas de abuelos resultan el espacio ideal para la recuperación biopsicosocial de los adultos mayores adscritos, pues las disímiles actividades que el colectivo realiza se revierten satisfactoriamente sobre su bienestar físico, psicológico y emocional. (Foto: asiescuba.wordpress.com)

En el argot popular circula la frase de mente sana en cuerpo sano. Y concuerdo completamente con ella, pues no existe mejor terapia para el buen sentir que la estabilidad emocional y psíquica.

Precisamente, esta siempre ha sido una de las máximas que he defendido, pues del estado mental de las personas depende el bienestar de su cuerpo, a pesar de los avatares de la vida y el decursar de los años, que sin dudas no pasan en vano.

Una muestra de ello lo constatamos en la Casa de Abuelos: La Felicidad, ubicada en el Consejo Popular Santa María del Rosario, en el municipio habanero del Cotorro; donde casi una veintena de abuelos conforman una feliz familia.

Lo cierto es que este pequeño pero agradable lugar resulta el espacio ideal para la recuperación biopsicosocial de los adultos mayores adscritos, pues las disímiles actividades que el colectivo realiza se revierten satisfactoriamente sobre su bienestar físico, psicológico y emocional. Hilda Armenteros, Armando Benítez, Noemí Pérez y Remberto Targarona entre otros, dan fe de la veracidad de este argumento.

Razón que no podría ser tomada en cuenta si nuestro Sistema Nacional de Salud Pública no efectuara acciones capaces de propiciar el bienestar de nuestros adultos mayores, y justamente en el contexto actual, donde el envejecimiento poblacional es un fenómeno y además el camino hacia el cual transitamos ineludiblemente todos los seres humanos.

Entonces, nada mejor para arribar a ese período de nuestras vidas que hacerlo con la sana convicción de que constituye un hermoso y privilegiado ciclo de la existencia humana y donde una mente sana es el más certero sinónimo del bienestar de nuestros cuerpos.

 

 

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