Mi amigo Fidel está de viaje

CastroSiempre quise y soñé con estrechar la mano de Fidel.  Ese deseo nació cuando en el año 1960, siendo yo un joven trabajador, pude estar cerca de ese gigante.  Era una de esas tardes inolvidables cuando terminada la jornada laboral me dirigía  hacia mi hogar.  

El fugaz encuentro sucedió en el aquel entonces Tropic Cream de Santiago de las Vegas.  El Comandante en Jefe bajó del auto para  tomar un helado cuando casualmente yo pasaba por el lugar.  Por supuesto que me acerqué lo más posible, junto a otro pequeño grupo de curiosos,  hasta  el margen que daban los escoltas, pero muy cerca, apenas diez pasos.  Él  nos invitó a tomar helado.  Un nudo en la garganta, al menos a mí, impidió que le diera las gracias por el gesto, pero realmente si tomé, imaginariamente,  ese helado con él y  todavía hoy lo saboreo con exquisitez.

Otras veces he estado relativamente cerca del constructor de sueños, pero no he podido darle la mano.

Ahora que, como él mismo dijera en la sesión del VII Congreso del Partido Comunista de Cuba, le llegó su turno,  reflexiono que le he dado la mano siempre.

Le he dado la mano en todos estos años que he estado apoyando  la revolución, no solo cumpliendo las misiones laborales, de la defensa del  país, de la superación,  de la integración a las organizaciones de masas, sociales y políticas, sino también siendo fiel a  principios como la honestidad, la honradez, el sacrificio, el humanismo,  la ética ante la vida.

Ahora quiero darle el apretón de manos definitivo y solo se me ocurre citando algunos de los pensamientos del ideario martiano, porque sé que él va al encuentro del autor intelectual de la Revolución cubana.

“El sol tiene manchas. Los desagradecidos no hablan más que de las manchas.  Los agradecidos hablan de la luz”.

“Los hombres deben aprenderlo todo por sí mismos, y no creer sin preguntar, ni hablar sin entender, ni pensar como esclavos  lo que les mandan a pensar otros”.

“Otros fueron los tiempos de las vallas altas, estos son los tiempos de las vallas rotas”.

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