Ataque a Pastores por la Paz o el Diablo muestra los cuernos

Foto: Cubadebate

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La fachada de “buena voluntad” que presenta el actual gobierno de los Estados Unidos hacia Cuba se transparenta a cada rato y deja ver los cuernos del Diablo, con hechos que contradicen las palabras.

El Departamento de Estado de los Estados Unidos, hace unos días, incluyó a la mayor de las Antillas en las listas arbitrarias de países bajo observación con respecto al tráfico de personas y de incumplimiento de las libertades religiosas.

Casi al mismo tiempo, el Servicio de las Rentas Internas (IRS) de la nación norteña está demandando a la Fundación Interreligiosa para la Organización Comunitaria (IFCO), de los conocidos Pastores por la Paz, por entregar donaciones humanitarias a organizaciones religiosas cubanas.

Del tráfico de personas, no es necesario comentar nada: basta con señalar que el martes, nueve gobiernos latinoamericanos pidieron al de Washington que revise su política migratoria respecto a Cuba, al considerar que es “un estímulo al flujo desordenado, irregular e inseguro de ciudadanos cubanos” hacia ese país.

En cuanto a IFCO, fundada en 1967, siempre ha sido una organización sin fines de lucro. Esto significa que el gobierno de los Estados Unidos ha reconocido que recauda dinero o lleva a cabo acciones por una causa específica o una serie de causas ajenas a la obtención de ganancia alguna.

En el caso de IFCO, estas causas siempre han estado asociadas a temas de justicia racial, social y económica en los Estados Unidos y en otros países.

A través del proyecto Pastores por la Paz, la fundación interreligiosa ha organizado decenas de caravanas de ayuda humanitaria a varios lugares de Centroamérica y el Caribe, incluyendo 27 a Cuba, con la intención de ayudar a descubrir el impacto destructivo de la política exterior de los Estados Unidos en estos países.

La Fundación Interreligiosa para la Organización Comunitaria igualmente apoya varios temas y causas progresistas dentro de Estados Unidos, que incluyen educar sobre el complejo industrial de las prisiones, la necesidad de una reforma migratoria justa, hacer conciencia sobre preocupaciones ambientales y la necesidad de la sostenibilidad alimentaria.

Por otra parte, apoya, como auspiciador fiscal, a decenas de pequeños proyectos comunitarios, con temas que van desde el apoyo a prisioneros políticos, al entrenamiento de organizadores comunitarios jóvenes. Así, dichos proyectos se benefician del estatus de libre de impuestos.

Como es una organización sin fines de lucro, IFCO no paga impuestos sobre los ingresos que recauda a partir de donaciones y subsidios, y casi todas las personas que donan a la Fundación reciben exenciones de impuestos por hacer donaciones a organizaciones sin fines de lucro, como estímulo a las personas para que hagan donaciones a los programas caritativos.

La demanda contra IFCO no solo tiene la intención de restringir su capacidad económica, obligándola a pagar impuestos por las donaciones que recibe, sino también persigue socavar la solidaridad hacia su gestión.

Algunos donantes reducirán sus donaciones o dejarán de hacerlas, si no pueden recibir los beneficios de la contribución humanitaria, o sea, la exención de impuestos por esas donaciones.

Los proyectos que auspicia fiscalmente tendrán que buscar otros auspiciadores que mantengan su estatus, lo cual puede conducir a la anulación de muchos de ellos.

Además de las caravanas y demás acciones solidarias con Cuba, IFCO ha desarrollado, durante casi medio siglo, proyectos domésticos e internacionales por los derechos civiles y humanos, por la educación, el acceso a la vivienda y a la salud universal, por los derechos de las mujeres, de los trabajadores agrícolas, de los indígenas, en contra de la esterilización forzada y en respaldo a las luchas de liberación en el mundo.

Los líderes de la Fundación han ratificado que, sin importar los castigos que les imponga el gobierno de los Estados Unidos, estarán siempre del lado de quienes sufren y continuarán adelante con su labor humanitaria.

Del mismo modo, ha resistido las amenazas y acciones, incluso violentas, del Ku Klux Klan, de otras organizaciones extremistas y de las propias autoridades norteamericanas, y no se va a rendir ahora.

Ellos consideran que este ataque no es solo contra IFCO, sino es una agresión contra todos los que luchan por la justicia social, y por eso, solicitan a sus amigos de todo el mundo les pedimos a nuestros amigos y familia que se unan con ellos en las redes sociales y declaren: #TodosSomosIFCO, #TodosSomosPastoresPorLaPaz.

Asimismo, piden la firma de una petición digital, que dirige un mensaje al presidente Barack Obama, al comisionado del IRS, John Koskinen, y a una decena de miembros del Congreso que han mantenido posiciones progresistas en cuanto a Cuba y se han declarado a favor de mejorar las relaciones bilaterales.

Las grandes contradicciones son, en primer lugar, que el gobierno de los Estados Unidos proclama su voluntad de mejorar las relaciones con Cuba y, al propio tiempo, hace todo lo posible por impedir la ayuda solidaria a este país.

Pero el colmo es que intenta obligar a una organización humanitaria sin fines de lucro a pagar impuestos los cuales, en su mayor parte, serán usados para financiar guerras y violaciones a los derechos humanos que comete el gobierno norteamericano con fines de lucro.

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