Bloqueo estadounidense afecta la construcción de viviendas en La Habana

Nuevo asentamiento de viviendas en la calle 114, en el municipio habanero de Marianao. Foto: Nuria Aguilera Zayas

Nuevo asentamiento de viviendas en la calle 114, en el municipio habanero de Marianao. Foto: Nuria Aguilera Zayas

Después de haber enfrentado con dignidad las carencias de los angustiosos años de Período Especial, motivado, en buena medida, por las aberrantes limitaciones de mercado y de otra índole que el bloqueo de los Estados Unidos impone desde hace medio siglo al pueblo cubano, los habaneros siguen sufriendo las angustiosas consecuencias de este inhumano engendro en esferas tan vulnerables como el derecho a tener una vivienda digna para cada familia.

Priorizado en los últimos años en la capital cubana, el programa de mejoramiento del fondo habitacional mediante la restauración y edificación de esos inmuebles constituye una tarea de titanes que hoy cuenta con el apoyo total del Ministerio de la Construcción (MICONST) y de las autoridades del Gobierno en el territorio, sin embargo las restricciones del bloqueo estadounidense afectan la calidad y el plazo de ejecución de este propósito.

Las limitaciones de mercados y las restricciones monetarias-financieras y de transferencia de tecnologías que atribuye esta política al Misterio, solamente en el último período evaluado, abril del 2014-marzo del 2015, ascendieron a unos 27 mil 670 dólares.

Así refiere el informe elaborado por los especialistas del MICONST con la contribución de las empresas exportadoras e importadoras de equipos, insumos y tecnología de la construcción IMECO, TRANSIMPORT y DINVAI, así como de la Unión de Empresas Constructoras del Caribe (UNECA), exportadora de servicios, las afectaciones mayores que tiene el organismo en la mayor de las Antillas, están centradas en más del 96 por ciento en el bloqueo tecnológico al programa de la vivienda.

Para una mejor comprensión del tema, las pérdidas históricas del bloqueo estadounidense a Cuba se desglosan en:

– pérdidas por reubicación geográfica del comercio, que incluyen los gastos adicionales por flete ascendentes a más de 874 mil dólares.

– las afectaciones monetarios financieras, cercanas a 125 mil dólares, debido en lo fundamental a la variación del bolívar y el dólar del Caribe en relación con el dólar estadounidense y con el euro.

– las afectaciones por el bloqueo tecnológico, estimadas en más de 26 mil 600 dólares, situación que ha venido repercutiendo en la disminución de la capacidad constructiva del país.

En el Instituto Nacional de la Vivienda, hoy adjunto al Ministerio de la Construcción, el bloqueo tecnológico a la esfera ha imposibilitado el acceso a tecnologías constructivas más eficientes como es el caso de la tecnología BLS, que facilita la adaptación de locales en viviendas y que no se ha podido aplicar en La Habana porque el productor de uno de los insumos es la firma estadounidense H.B. FULLER Company, la cual tiene prohibido el comercio con la isla antillana.

Otra de las consecuencias ocasionadas por la política hostil del gobierno de los Estados Unidos es la relacionada con el robo de cerebros, cuando nuestros profesionales y técnicos son asediados por representantes de diferentes entidades de ese país que los incitan a la deserción, lo que ha motivado, en ocasiones, al abandono durante o después de concluida la misión en el exterior con el saldo de la fuga de talentos formados por la Revolución, además de las pérdidas económicas que ello implica.

Las afectaciones del bloqueo estadounidense a los programas constructivos que se acometen en Cuba, están, son evidentes, pero también a partir del concepto fidelista de que Revolución es construir, los constructores habaneros y sus aliados del resto de las provincias del país, continúan con la construcción de unas dos mil 700 viviendas anuales, económicas y confortables que permitan ir solucionando gradualmente las añejas dificultades con el hábitat de decenas de miles de familias de la capital cubana, residentes por muchos años en edificios en crítico estado constructivo o en locales habilitados para residencias de tránsito.

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