
El presidente de la República de Cuba, Miguel Díaz-Canel, se despide de Irlanda. Foto tomada de Prensa Latina.
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, concluyó este martes una visita oficial de dos días a Irlanda, con cuyas máximas autoridades coincidió en la necesidad de impulsar las relaciones bilaterales establecidas 20 años atrás.
En las 48 horas transcurridas desde su llegada a Dublín el domingo pasado, Díaz-Canel cumplió un apretado programa, que incluyó recorridos por lugares emblemáticos de la historia y la cultura irlandesas, y mantuvo sendas conversaciones con su anfitrión, el mandatario Michael Higgins, y el primer ministro, Leo Varadkar.
En ambos encuentros, las partes constataron el buen momento por el que atraviesan los vínculos diplomáticos establecidos el 27 de octubre de 1999, y acordaron trabajar en su fortalecimiento, sobre todo, a partir de la mutua admiración que existe por la historia común de lucha independentista que comparten las islas.
Aunque el intercambio económico con Irlanda es escaso y se circunscribe a la esfera científica, se habló de ampliarlo a la agricultura, las fuentes renovables de energía, la biotecnología, educación, cultura, deporte y turismo, aseguró el mandatario cubano.
En el plano político, el visitante agradeció a sus anfitriones la posición del país europeo a favor de la resolución contra el bloqueo estadounidense a la mayor de las Antillas que cada año presenta Cuba ante la Asamblea General de Naciones Unidas.
Díaz-Canel, primer presidente cubano en realizar una visita oficial a esta nación, cerró sus actividades en suelo irlandés con sendos encuentros con sus compatriotas residentes en este país, y con miembros del movimiento de solidaridad con la Isla.
A los cubanos los actualizó sobre las medidas que está tomando su gobierno para enfrentar la compleja situación económica provocada por el recrudecimiento de la hostilidad de Estados Unidos, y los exhortó a sumarse desde Irlanda a la defensa de la nación.
“La patria somos todos, y hay que seguir defendiéndola”, le aseguró el mandatario a sus compatriotas reunidos en uno de los salones del hotel Clayton, donde se hospedó durante su estancia en Dublín.
Tras el fraternal intercambio con los cubanos, Díaz-Canel compartió en un salón contiguo con irlandeses amigos de Cuba, a quienes agradeció por el apoyo brindado a lo largo de todos estos años, y por compartir, dijo, “nuestras esperanzas, sueños y convicciones”.
Durante su estancia en Dublín, el Presidente cubano recorrió sitios de interés histórico y cultural, entre ellos, el parque Saint Stephen´s Green, la antigua cárcel Kilmainham, símbolo del nacionalismo militante y constitucional de Irlanda, la biblioteca del Trinity College y la Catedral de San Patricio.
Al firmar el libro de visitantes en esos dos últimos lugares, Díaz-Canel dejó plasmado de su puño y letra la convicción de que Cuba e Irlanda, además de su insularidad, comparten vínculos patrióticos e independentistas.
“Nuestros pueblos se distinguen por su patriotismo y ansias de independencia”, escribió el jefe de Estado en la iglesia del santo patrono de los irlandeses.
La visita a Irlanda del Presidente cubano forma parte de una gira europea que lo llevará este martes a Belarús, y luego a Azerbaiyán y Rusia, y responde a una similar que hizo Higgins a La Habana en febrero de 2017, donde fue recibido por el entonces mandatario, Raúl Castro.
La delegación oficial cubana está integrada por el canciller Bruno Rodríguez; el ministro de Comercio Exterior, Rodrigo Malmierca, y la directora del departamento de Europa en el Ministerio de Relaciones Exteriores, Alba Soto.
Tomado de: Prensa Latina
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