
Foto: Radio Rebelde
Muchos actores políticos en este mundo deberían seguir el ejemplo de las relaciones entre Cuba y sus vecinos de la Comunidad del Caribe (Caricom), basadas en la solidaridad efectiva (no solo declarativa); el absoluto respeto a la independencia, autodeterminación y soberanía de los Estados, pese a las diametrales diferencias de sus respectivos sistemas socioeconómicos; vínculos anclados en principios de justicia, más allá de los límites de la institucionalidad y del Derecho Internacional.
Es una relación de hermanos mucho mejor llevados que los de algunas familias humanas; un trato donde el mayor (Cuba, en este caso), no escatima esfuerzos ni regatea sus escasos recursos para ayudar a los menores, sin esperar, ni mucho menos pedir, nada a cambio.
Cuba, por supuesto, no es una potencia económica, aunque sí tiene un mayor peso en relación con los pequeños Estados insulares, tanto en tamaño físico y población, como en otros aspectos, incluso —dicho sea con toda modestia—, en cuanto al prestigio internacional.
Tampoco los caribeños ponen precio a sus valerosos gestos de solidaridad hacia la mayor de Las Antillas, en abierto desafío a las enormes presiones de la política aislacionista del Gobierno de los Estados Unidos e, incluso, en bastante frecuente contradicción con las antiguas metrópolis europeas, de las cuales todavía dependen en diversas formas.
Desde el punto de vista económico y comercial, son todavía escasas, aunque crecientes, las relaciones entre nuestros países, pero cualquiera sea su volumen, se basan siempre en el equilibrio, la justeza y la complementariedad.
En el aspecto de la política internacional, son enormes las coincidencias, a pesar de la diversidad, y así quedó demostrado, sin lugar a dudas, en la Sexta Cumbre Caricom-Cuba, celebrada en Saint Mary’s, Antigua y Barbuda, el 8 de diciembre pasado, en ocasión del aniversario 45 del establecimiento de relaciones diplomáticas entre los primeros cuatro Estados independientes del Caribe (Barbados, Guyana, Jamaica y Trinidad y Tobago), y Cuba, y en el aniversario 15 del Día Caricom-Cuba, establecido durante la primera de estas históricas citas, en La Habana.
La declaración aprobada por la cumbre es un fiel reflejo de esos lazos y de las mencionadas similitudes al encarar los actuales problemas del mundo.
La palabra cooperación se repite 18 veces en el texto, y su significado está implícito en cada uno de los 37 acuerdos.
En primer lugar, los jefes de Estado o de Gobierno reafirmaron la voluntad de seguir trabajando por la integración de América Latina y El Caribe.
Al respecto, la declaración de Saint Mary’s destaca la importancia que reviste para los países caribeños aprovechar el potencial que ofrecen los mecanismos regionales y subregionales como la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), la Asociación de Estados del Caribe (AEC), la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos (Alba -TCP), y Petrocaribe, y mecanismos internacionales como los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Suráfrica).
Confirma el compromiso de brindar irrestricto apoyo a la soberanía, la integridad territorial, la autodeterminación, la no injerencia en los asuntos internos de cada país y la protección y promoción de los derechos humanos para todos.
Reitera el respaldo a la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, suscrita en La Habana, en enero de 2014, y la voluntad de fortalecer la cooperación sur-sur, con el fin de impulsar programas bilaterales y regionales, y la cooperación triangular para el desarrollo, tomando en cuenta las prioridades de los países del área.
Los firmantes reconocieron que la cooperación entre los países de Caricom y Cuba en esferas tales como la salud, la formación de recursos humanos, la construcción, el deporte y la reducción y mitigación de riesgos de desastres, ha contribuido de manera efectiva al desarrollo y bienestar de los pueblos caribeños.
Reafirmaron el compromiso de continuar impulsando la aplicación de proyectos para mejorar la infraestructura y conectividad aérea y marítima entre esos países, fortalecer la capacidad de reducción del riesgo de desastres, promover la integración energética regional y ampliar las relaciones económicas y comerciales, mediante la puesta en práctica del Acuerdo Revisado de Comercio y Cooperación Económica entre Caricom y Cuba.
El documento final de la reunión enfatiza el repudio a la imposición de medidas coercitivas unilaterales y, en ese contexto, reclama el fin inmediato del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el Gobierno de los Estados Unidos contra Cuba y, especialmente, de su carácter extraterritorial y de la persecución financiera contra las transacciones cubanas, cuya severidad se ha visto incrementada.
Asimismo, exige el fin inmediato de todas las acciones que lleva a cabo el Gobierno de los Estados Unidos para subvertir la legalidad y el orden interno en Cuba.
La Declaración de St. Mary’s recoge el compromiso de reforzar la cooperación para el desarrollo sostenible del turismo, incluido el multidestino, en materia de tecnología de la información y las comunicaciones, y en las esferas de la educación, la salud, la ciencia y la tecnología, la innovación, la agricultura y todos aquellos sectores que lo requieran.
Reitera el compromiso de combatir la trata de personas, el tráfico de drogas ilícitas y de armas pequeñas, de continuar promoviendo el intercambio de experiencias e información en materia de seguridad, así como de prevención y enfrentamiento al delito transnacional organizado y otras nuevas amenazas relacionadas con la seguridad cibernética, entre otras áreas.
Los países miembros de Caricom y Cuba continuarán fortaleciendo la cooperación para la protección del medio ambiente y el uso sostenible de los recursos, en particular los del Mar Caribe.
Sus jefes de Estado y de Gobierno reiteran la solidaridad con los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo y territorios del Caribe que sufrieron el paso devastador de dos huracanes de gran intensidad en un período de menos de 12 días, en septiembre pasado, y deciden fortalecer la cooperación para enfrentar los efectos negativos del cambio climático.
Expresan la voluntad de apoyar los esfuerzos en el tratamiento y la prevención de enfermedades, la atención a personas con capacidades diferenciadas y el desarrollo de los niños y jóvenes con necesidades educativas especiales.
La declaración de St. Mary’s también enfatiza la importancia de la cultura como un instrumento significativo para el logro del desarrollo sostenible, la unidad, la paz, la educación y entendimiento mutuo entre los pueblos.
En otros de sus numerosos párrafos, certifica más coincidencias de los firmantes en temas de interés regional y mundial.
Mientras la mayoría de las reuniones internacionales de estos tiempos terminan sin acuerdos concretos, o con limitadísimos pronunciamientos que casi nadie cumple, esta, como las anteriores del grupo, ratifica su enorme utilidad, respaldando convenios y programas que se materializan tan rápido como lo permiten las circunstancias.
Son ejemplos los proyectos de la Escuela Regional de Artes, en Jamaica y el Centro de estimulación del Desarrollo de Niños, Adolescentes y Jóvenes con Necesidades Educativas Especiales, con sede en Guyana.
Por todas esas razones, se decidió celebrar la Séptima Cumbre Caricom-Cuba, el 8 de diciembre de 2020, en Cuba, y la Sexta Reunión Ministerial, en un país de Caricom, en junio de 2019.
Es estimulante saber que aun quedan en el mundo ejemplos como este.

