“Cuba está de moda”, insisten los cables en los últimos tiempos, refiriéndose a las numerosas visitas de jefes de Estado y de Gobierno, altos funcionarios, otras personalidades, delegaciones comerciales, etcétera.
En realidad, Cuba ha estado siempre “de moda”, sobre todo, después del triunfo de la Revolución. Cada año, nos visitan decenas de presidentes, primeros ministros, cancilleres, líderes parlamentarios, empresarios, en fin, miles de amigos de cualquier parte del mundo.
Sucede que algunos, que no se atrevían a venir, por temor a causarle molestias al gobierno de los Estados Unidos, ahora sí pueden darse el lujo, pues siguen jugando al “follow the leader” (capitán cebollita).
Sin embargo, la mayoría no deben ser encasillados en esa categoría.
Por supuesto, mucho menos los amigos de siempre, quienes han estado a nuestro lado “en las verdes” y tienen todo el derecho a estar “en las maduras”.
Después, hay toda una gama de individualidades.
Están los que siempre quisieron acercarse a Cuba, con motivos diversos, pero válidos, y no pudieron hacerlo, por razones de fuerza mayor. Entre ellos, muchos políticos honestos y empresarios norteamericanos y europeos, por ejemplo, a quienes podía costarles demasiado caro cualquier contacto con Cuba.
Otros, sencillamente, han visto abrirse nuevas posibilidades, con las recién aprobadas normas jurídicas sobre inversión extranjera, con la apertura de la Zona Especial de Desarrollo de El Mariel y, en general, con la actualización del modelo económico cubano.
Necesitamos cooperación e inversión extranjera, pero siempre que contribuya al desarrollo de nuestra economía y beneficie a nuestro pueblo, y el país no está en venta.
Los inversionistas tienen que aportar recursos financieros, tecnología y mercado para, desde luego, obtener ganancias, ya que Cuba aporta capital humano calificado, recursos naturales y otros bienes.
No todo el crecimiento del interés por Cuba se relaciona con el cambio de táctica de la Casa Blanca hacia este país: hay que considerar todo el contexto, por ejemplo, el avance de gobiernos progresistas en casi toda América Latina y El Caribe, y los impresionantes pasos de los últimos años en la integración regional, que potencian el liderazgo ideológico cubano y refuerzan la condición de la Isla como pivote de las relaciones interregionales.
Muy relacionado con esto, el pujante desarrollo de China y la recuperación del papel protagónico de la Federación de Rusia condicionan una necesidad de expansión de las relaciones de esos dos gigantes con América Latina y El Caribe, y la sólida amistad de Cuba con ambas partes le confiere una posición privilegiada como facilitador de esos nexos.
China y Rusia forman parte del antes mencionado grupo de amigos de siempre, y sus probadas buenas intenciones les garantizan una natural preferencia aquí, así que quienes temen ser relegados por los amigos, tienen razón para preocuparse y, por ende, para apurarse.
En fin, Cuba recibe con su acostumbrada cortesía a todos los que deseen venir, siempre que vengan con el debido respeto como premisa, y no en plan de conquista, pues el tiempo de la colonia se acabó.
Finalmente, Cuba también está de moda para quienes no vendrán, porque saben que no merecen pisar esta tierra, y manifiestan su rabia con cada vez más absurdas e incongruentes diatribas.
Tal es el caso, por ejemplo, del senador Marco Rubio, el único aspirante a la presidencia de los Estados Unidos que quiere asegurarse de no llegar jamás a ocupar ese cargo, a juzgar por las “promesas” que está haciendo a los electores.
Sí, porque Rubio ha declarado que, si llegara a ser presidente, desmontaría todas las medidas de acercamiento emprendidas por Barack Obama, y reforzaría el genocida bloqueo que, como reconoce el propio gobierno de los Estados Unidos, ha fracasado, durante más de medio siglo, en el intento de doblegar a Cuba.
En los tiempos que corren, esas declaraciones garantizan un rechazo masivo del electorado norteamericano y, sobre todo, del empresariado que financia los comicios en ese país, lo cual permite sospechar que la anunciada aspiración presidencial del señor Rubio tiene intenciones ocultas.
Pero volviendo al tema: es posible que Cuba esté “de moda” para algunos, sin embargo, las modas pasan rápidamente, y Cuba ha demostrado estoicismo, perseverancia y permanencia; además de capacidad de evolución y adaptabilidad, así que es mejor que todos comprendan que este país no es una feria de oportunidad, sino la oportunidad que pueden aprovechar quienes quieran echar raíces sólidas en esta tierra.


