
Miguel Díaz-Canel durante su primer discurso como presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de la República de Cuba. (Foto: Irene Pérez/ Cubadebate)
Tenemos un nuevo Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros en Cuba y los pronosticadores de malos augurios se han quedado con las ganas de ver una Isla revuelta, inconforme de forma irracional, brutalizada, como lamentablemente han promovido en otras partes del planeta.
Quienes odian a la Revolución cubana una vez más han sufrido el chasco de su vida. Incluso luego de haber explotado el poder avasallante de sus medios de prensa y las redes sociales; a pesar de la ofensiva de la mal llamada oposición, frustrada de manera contundente por la sociedad civil cubana en el Perú y a los millones que se gasta el Gobierno de los Estados Unidos para acabar con el Socialismo en Cuba y apoderarse de esta nación.
Ha sido un momento de expectativas para el pueblo cubano, definitivamente apegado a Fidel y Raúl Castro; no por politiquería, sino porque ellos y la llamada Generación del Centenario, tuvieron el valor del sacrificio y nos entregaron esa Revolución que soñó José Martí, con todos y para el bien de todos.
El Comandante en Jefe y el General de Ejército, respectivamente, asumieron los cargos que les correspondían por mérito y para los que fueron designados; responsabilidades que nunca han sido una panacea, dadas las condiciones impuestas por el despiadado vecino del norte y algunos de sus lacayos.
A través de los años, ellos supieron entrenarnos y luchar por el sueño que da integridad a los revolucionarios para enfrentar las adversidades, los continuos ataques de todo tipo y el bloqueo en sus diferentes expresiones, más el llamado Período Especial, tras el derrumbe del Campo Socialista.
Nos dieron una Patria libre y sin diferencias; nos entregaron la luz del saber y derechos nunca vividos por el pueblo cubano.
Ellos han sido reconocidos como los líderes de esta nación y han sabido dar un paso atrás y entregar esos cargos en el momento que han considerado adecuado para el país, con una humildad sin precedentes.
Es éste uno de los mayores retos que tendrán por delante Miguel Díaz-Canel, nuestro nuevo presidente y el equipo que le acompaña, demostrar que su generación es la guerrilla de estos tiempos y que sabrá asumir de igual manera sus responsabilidades con el futuro de Cuba.

Trayectoria política de Miguel Díaz-Canel. (Foto: Cubadebate)
No es ingenuidad decir que eso espera este pueblo, que se sucedan las mejoras y se enmiende allí donde se erró, porque sabe que el presidente está capacitado para ello. Ha transitado desde la humildad de su barrio a la vida política del país, por méritos demostrados.
Es además un hombre fiel al legado, de José Martí, Carlos Manuel de Céspedes, Ernesto Che Guevara, Fidel y el mismo Raúl. Es un joven dirigente, con un alto nivel político y económico. Sabemos que es una excelente decisión.
¿Cambios? Pues claro que sí. Siempre pasa. Pero no serán los que quieren los enemigos de Cuba, ni los apátridas sumisos. El mismo Fidel lo expresó claramente cuando nos esclareció su histórico concepto de Revolución: “cambiar lo que deba ser cambiado”, posible sin dudas, en una sociedad como la nuestra, altamente capacitada para renovarse en función el futuro.
La palabra cambio está implícita también en cada uno de los capítulos de los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, del Sexto Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC).
Díaz-Canel lo definió en su discurso de investidura: “La Revolución cubana sigue de verde olivo para vencer todos los combates, primero para rectificar nuestros errores, indisciplinas y problemas… Juremos defender esta Revolución socialista, ‘de los humildes, por los humildes y para los humildes’, que la generación histórica construyó”.
Sin embargo, ya andan los manipuladores diciendo que ¨el cuartico está igualito¨, porque Díaz-Canel en su primer discurso como presidente, expresó que el compañero Raúl participará como primer secretario del PCC en las más importantes decisiones del país.
¿Y qué tiene de malo? Es cuestión lógica de respeto y reconocimiento a la sapiencia acumulada por alguien en quien reconocemos como el último mambí, dirigente carismático, osado y preparado para la guerra y la paz. Es algo que se hace en todos los gobiernos del mundo, recurrir a la asesoría de los expertos y Raúl Castro lo es.
Como cubana, tengo la seguridad que Miguel Díaz-Canel, el nuevo Presidente, tiene su propia visión y transitará su camino con toda libertad, acompañado de la dirección colegiada de quienes le acompañarán en este mandato.
Y tengo la claridad absoluta, como nuestro pueblo, de que lo hará apegado por convicción a los preceptos de la Revolución y del Partido.
Si alguien tiene dudas de eso y aspiraciones febriles, que se acueste de ese lado. Cuba seguirá su camino y el pueblo, que aspira a cambios para mejor como es lógico, no se apartará de esa senda tampoco.

