Del 17 de diciembre al primero de julio, restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos

Foto: Archivo Radio COCO

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Un viejo amigo músico de La Habana, Pedro Godínez Valdés, solía preguntarme con reiteración, desde el 17 de diciembre de 2014 (17-D), cuando los Gobiernos de los Estados Unidos de América y de Cuba decidieron restablecer relaciones diplomáticas, que cuál sería la fecha para la apertura de las respectivas embajadas en ambos países.

Este primero de julio, Godínez se levantó con la buena nueva, la cual daba respuesta a su interrogante: “la República de Cuba ha decidido restablecer relaciones diplomáticas con los Estados Unidos de América y abrir misiones diplomáticas permanentes en nuestros respectivos países, el 20 de julio”, según carta enviada por el presidente Raúl Castro Ruz a su par Barack Obama.

Siempre le expliqué a Godínez ante la pregunta de marras, que el asunto tomaría tiempo, que no sería como `”coser y cantar”`, tampoco miel sobre hojuelas, pues más de 50 años de ruptura de relaciones y desencuentros, requieren de la construcción de puentes, que viabilicen los intercambios de toda índole. Aunque el bloqueo económico, comercial y financiero aun persiste, se ha dado un paso decisivo para ponerle fin.

En algo más de seis meses y medio, un tiempo récord para allanar no pocos obstáculos surgidos en cinco décadas de diferendo, se ha logrado lo que antes del 17-D parecía imposible. Una loable y meritoria labor de ingeniería diplomática y política por parte de los equipos negociadores de ambas naciones. Solo el entendimiento a uno y otro lado de la orilla ha llevado a Cuba y Estados Unidos hasta aquí.

El entramado socioeconómico de la Cuba de hoy, inmersa en un programa de profundas reformas, sin excluir el ámbito político, infiere nuevos y mayores desafíos hacia el interior de la Isla. Los acontecimientos por venir ponen la varilla bien alta para los ciudadanos. Habrá que lidiar con situaciones, hasta ahora inéditas, lo cual exigirá poner a prueba el cubano que somos.

El futuro inmediato y mediato traerá nuevas e insospechadas interrogantes para mi amigo Godínez. La vida dirá en esa ineludible sucesión de un día tras otro. La prueba del tiempo.

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