
La misma vaca con diferente collar. Diseño: Gilberto González García
El gobierno de los Estados Unidos parece interesado en liberarse de su responsabilidad oficial sobre las trasmisiones de radio y televisión subversivas hacia Cuba y Latinoamérica, aunque seguirá financiándolas en la misma cuantía con un subsidio federal, es decir, con fondos de los contribuyentes norteamericanos.
La administración del presidente Barack Obama anunció planes para, posiblemente, crear una entidad privada conocida como “Entidad no federal para Cuba en idioma español” para realizar las funciones de la Oficina de Transmisiones a Cuba (OCB), que administra Radio y Televisión Martí, informó el sitio Cubadebate.
Sería un cambio de fachada, que haría aun más libres a los directivos de la radio y la televisión que deshonran el nombre del Apóstol cubano, para seguir dilapidando cuantiosos fondos gubernamentales, a cuenta de una programación que, a más de groseramente injerencista y mentirosa, ni siquiera se capta en Cuba.
Fondos de los cuales, incluso, podrían apropiarse indebidamente con mayor impunidad de la que hoy disfrutan, a pesar de las reiteradas denuncias de corrupción.
Comentaristas de El Nuevo Herald, otro libelo anticubano nada serio y casi igualmente grosero, se apresuraron a especular acerca de la noticia, argumentando que podría tratarse del primer paso “concreto y contundente” para modificar “dramáticamente” la operación de transmisiones a Cuba.
Nada indica que esas sean las intenciones, pues la “privatización” de dichos medios no implica la reducción de su presupuesto, que rebasa los 27 millones de dólares, lo cual demuestra que solo se trataría de cambiar el nombre de la OCB, por el aparentemente menos oficial de “Entidad no federal para Cuba en idioma español”, pero mantener y hasta facilitar el refuerzo del perfil de propaganda venenosa y aliento a la actividad delictiva y a la desobediencia civil que caracteriza a esas transmisiones.
Un documento relacionado con el presupuesto federal para 2016 lo ratifica, cuando explica que la Junta de Gobernadores de Transmisiones (BBG) seguiría canalizando los fondos de esa organización, que eufemísticamente caracteriza como “sin fines de lucro”, que ya “no será considerada como una agencia federal”, pero “deberá cumplir con los mismos estándares, profesionalismo y la responsabilidad necesarios”.
Dicho de otro modo, será el mismísimo perro con un collar ligeramente diferente, aunque el amo será el de siempre, lo alimentará igual y hasta con la misma mano.
Por cierto, el citado documento se refiere a “la difusión hacia Cuba y otros países de América Latina y El Caribe”, con lo cual ampliaría, oficialmente, los blancos del bombardeo subversivo a toda la región, como ya lo venía haciendo la Voz de América (Voa).
Radio Martí fue creada en 1983 por el presidente Ronald Reagan, con una programación caracterizada por una extraordinaria agresividad, la intromisión en los asuntos internos de Cuba, la promoción de las actividades delictivas y el estímulo a las salidas ilegales del territorio nacional.
Tanto esa planta, como TV Martí, trasmiten en frecuencias del espacio radioeléctrico reservadas a la soberanía de los Estados y, por tanto, violan las reglamentaciones internacionales.
El Congreso de los EE.UU. cesó, en 2014, el programa AeroMartí, que trasmitía señales de televisión y radio desde un avión, debido a su desmesurado costo y a las evidencias de que esas señales no son captadas dentro de Cuba.
A partir de entonces, OCB se dedicó a desarrollar el portal digital Martí Noticias, fortalecer una red ilegal de colaboradores dentro de la isla y crear un mecanismo de distribución de los contenidos de las emisoras y de dicho portal digital, a través de discos compactos y memorias flash, violando legislación cubana e internacional.
Cubadebate amplía que, en enero de 2015, la congresista Betty McCollum presentó el anteproyecto de ley “Paren de malgastar el dinero de los contribuyentes en trasmisiones a Cuba” para eliminar las citadas estaciones, pero no se ha movido en el Congreso, como todas las leyes sobre Cuba propuestas el año pasado.
El cambio de fachada propuesto sería usado, propagandísticamente, para tratar de reforzar la matriz de opinión de que se trata de una importante medida del gobierno norteamericano a favor del proceso de normalización de las relaciones con Cuba; pero sin buscarse problemas con los mafiosos que han hecho carrera política y amasado fortunas con el negocio de la hostilidad contra la Revolución Cubana, siempre a costa de los contribuyentes de ese país.
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Anuncian plan para privatizar Oficina de Transmisiones a Cuba en EEUU
