En Cuba: ¿Una nueva Asamblea del Poder Popular?

Trabajo en Comisiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular. Foto: Ladyrene Pérez/ Cubadebate

Trabajo en Comisiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular. Foto: Ladyrene Pérez/ Cubadebate

Me arriesgo a someterme a las opiniones más diversas ante este comentario, pero quienes por una razón u otra hemos tenido la oportunidad de compartir por años unas cuantas sesiones de nuestro Parlamento, intuimos en las sesiones de la semana pasada, que se muestran cambios en su quehacer y su decir, sin perder la base y razón de los principios que le han sustentado en el contexto de la Revolución cubana.

Ha sido muy bueno comprobar la presencia de jóvenes diputados cuya participación ha sido pujante y certera, con la visión de quienes desde la frescura de sus años inician el camino hacia la madurez política, social y personal, pero con la sustancia de las experiencias adquiridas en el universo en que se desenvuelven.

Han sido claros, valientes, responsables con sus planteamientos convincentes. Y han expresado el lenguaje, pensamiento, vocación y anhelos de una nueva generación de cubanosque también tiene ideales, sueños, discrepancias y contradicciones, pero que muestra la disposición a asumir los roles que el presente y el futuro les deparan, en consonancia con la Revolución y el pensamiento de quienes nos dieron un país libre y socialista. Son voces a tener en cuenta cada vez más en la vida actual de la nación.

Asimismo, es impresionante la cantidad de asuntos abordados por las Comisiones Permanentes, la profundidad en los análisis, en el escrutinio de todas las aristas en torno a un asunto por pequeño que parezca, en la búsqueda de las causas de los problemas que provocan disgusto a la población o determinan en sus expectativas, en la transparencia para hablar acerca de cómo resolver algunos y por qué otros deben esperar.

Y no es que no se hiciera antes, es la profundidad lo que resalta. La amplitud y diversidad denotan que queda atrás una cierta tendencia, que en ocasiones se mostró de enfatizar en equis temas, mientras otros, más importantes o no, iban quedando a la zaga de las discusiones y se han estado acumulando. Por cierto, tampoco se ha dado pie a informes globales, que dejan de decir o a justificaciones que no se sostienen.

Cierto que la dinámica de un país como Cuba, sometido a un bloqueo genocida que persiste y nos daña, que supo resistir y vencer un cruento Período Especial y que se halla en el medio de la mar, sin fronteras que mejorarían su intercambio comercial, obliga a las urgencias que motivan prisas, pero definitivamente hay que poner el dedo en cada llaga y esforzarse desde la comunidad al máximo órgano, porque el pueblo agradece el verse reflejado y atendido y así lo necesita.

Desde la percepción de una ciudadana común, me atrevo a afirmar que ha resultado impresionante la cobertura informativa, que puso a disposición de los cubanos los temas y debates de la Asamblea Nacional del Poder Popular y que la lectura y estudio de los mismos son un material enriquecedor para conocer los procesos económicos, políticos y sociales de los cuales formamos parte.

Las dificultades que se nos avecinan y cómo enfrentarlas, los cambios estructurales, organizativos y sociales que están y seguirán en marcha y los planes de desarrollo del país en este nuevo momento, fueron temas igualmente de análisis.

Tengo la impresión de que el conocimiento de los Lineamientos Económicos, Políticos y Sociales del Partido y la Revolución con esta forma de decir y hacerse han vuelto más cercanos a nuestros coterráneos y que ello compulsará un mayor comprometimiento con la implementación de estos.

Incluso, el propio hecho de que el Parlamento cubano haya suscitado una mirada crítica hacia su quehacer y señalado las fisuras en que la labor del Poder Popular tiene que expresarse con más fuerza, ganar espacios y acercarse a la comunidad para escucharla y actuar, es una muestra de lo que afirmo.

El Parlamento desde su constitución, luego del triunfo revolucionario, ha abordado los asuntos más medulares y complejos del país. Hombres y mujeres honrados, reconocidos por sus comunidades, de todas las creencias y edades, han hecho su labor con justicia, integridad y amor.

Cada etapa ha tenido sus exigencias y posibilidades. La que vivimos ahora reclama que se haga valedero el concepto de que Revolución “es cambiar lo que deba ser cambiado”para mantener las conquistas alcanzadas, continuar en el camino de nuestra independencia y propiciar el desarrollo.

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