Gracias por todo Fidel

Foto: Tomada de Radio Sancti Spiritus

Nuevamente es trece de agosto, ena fecha que desde hace varios años convoca a habaneros, cubanos y amigos de otras tierras del mundo a la celebración.

Justamente al amanecer en similar data del año 1926 en el pequeño poblado de Birán al oriente cubano, al matrimonio de Ángel Castro Argís y Lina Ruz González, descendientes ambos de españoles, les nacía un nuevo hijo, para Cuba y el mundo veía la luz el hombre que unos años después cambiaría por completo el curso de la historia patria, en beneficio de las marginadas y explotadas mayorías.

Era el augurio de una nueva era, la de la Revolución Cubana, la que puso fin a largos años de desalojo, pobreza, analfabetismo e insalubridad, únicos derechos que garantizaban al pueblo la pléyade de gobiernos entreguistas de turno que se escamoteaban el poder durante largos años de república mediatizada.

Nacía Fidel Alejandro Castro Ruz, el joven abogado que en julio del 1953 se alzó al frente de un grupo de valientes en el Cartel Moncada para no dejar morir al apóstol de la independencia cubana, José Julián Martí Pérez, en el año de su centenario.

El mismo Fidel que en diciembre de 1956 entró en el yate Granma, convencido de que si entraba triunfaba y que al ver diezmada la tropa a doce hombres, en el combate de Alegría de Pio, profetizó que con doce hombres bastaba para hacer la Revolución.

Fue esa fe en el triunfo, la que garantizó el descenso victorioso de Fidel y el Ejército de Liberación, el primero de enero de 1959 de la Sierra Maestra, y la entrada triunfal una semana después en La Habana.

Emotivos recuerdos llegan hasta nuestros días como cuando desde el último reducto militar de la dictadura batistiana, en el antiguo cuartel Columbia en Marianao, habló por primera vez al pueblo y pronunció la sentencia que para siempre distinguiría la revolución cubana: “Esta es una revolución de los humildes, con los humildes y para los humildes”.

No dijo que sería fácil, pero fue él quien tuvo la virtud de unificar todas las clases y organizaciones políticas y sociales en torno al Partido de la unidad en la construcción de un modelo de desarrollo social mucho más justo.

El que sentó en la misma mesa al campesino, al negro y a la mujer y pobló el archipiélago de escuelas donde los hijos del obrero, el médico y el intelectual, aprendieron juntos los secretos de la tierra, las ciencias y las artes.

El que engrandeció la imagen de Cuba ante el mundo. Conocida hasta entonces como productora de azúcar, café y tabaco, la isla antillana trascendió por su solidaridad con los pueblos de cercanas y lejanas geografías.

Desde esta misma capital salieron los descendientes de la gran campaña nacional de alfabetización que en el año 1961 en solo doce meses erradicó el analfabetismo en Cuba, y enseñaron a leer y a escribir a decenas de miles de analfabetos en el mundo mediante el método Yo sí puedo y Yo sí puedo seguir.

Cada año se incrementa la cifra de profesionales que emergen de las aulas cubanas para colaborar con el desarrollo de sus respectivos países en especialidades como las vinculadas con los programas de Salud, la Educación y las Artes.

El futuro de hombres de ciencias profetizado por el padre de la Revolución Cubana es hoy una realidad al alcance de todo el mundo, cuando medicamentos como el aplicado en la úlcera del pie diabético y para el cáncer del pulmón, mejoran la calidad de vida y alargan la existencia de un gran número de personas en el mundo.

Mucho le debe el pueblo de Cuba a Fidel, quien le dio la oportunidad de construir su propio destino. Mucho orgullo sentimos sus hijos, casi todos nacidos después del triunfo de la Revolución, por el líder de multitudes, admirado y respetado por amigos y enemigos en todo el mundo.

De él diría el periodista y amigo español Ignacio Ramonet: “Para mí, Fidel fue un guía y una referencia permanente. Es una especie de genio político, un gran estratega, un maestro. Con él aprendí a pensar”.

Mi formación política e intelectual se la debo a él, mientras el también amigo, el teólogo brasileño Frei Betto preciso en más de una ocasión “Es una figura que ha marcado profundamente la historia del siglo XX, porque le tocó liderar un proceso revolucionario y hacer de Cuba el único país socialista de occidente”.

!Por esta y tantas razones, gracias por todo Fidel!

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