Hoy todavía no es el Día de las Américas

El presidente de Argentina Mauricio Macri arremete contra Venezuela en su discurso en la Cumbre de las Américas. (Foto: Cancillería del Perú/ Flickr)

El presidente de Argentina Mauricio Macri arremete contra Venezuela en su discurso en la Cumbre de las Américas. (Foto: Cancillería del Perú/ Flickr)

El 14 de abril fue designado como Día de las Américas, en 1931, por la entonces Unión Panamericana, con el propósito declarado de recordar la noble causa a la cual dedicó su vida Simón Bolívar: la integración latinoamericana en un conglomerado de repúblicas independientes, libres y prósperas.

El Libertador había expresado con vehemencia esta aspiración en muchas ocasiones, entre ellas, durante el Congreso de Panamá, convocado por él, precisamente, para crear una federación de países hispanoamericanos independientes.

La asamblea se desarrolló entre el 22 de junio y el 5 de julio de 1826 y contó con la participación de México, Perú, Bolivia, Guatemala y la Gran Colombia (formada entonces por los territorios que ocupan actualmente las repúblicas de Venezuela, Colombia, Ecuador y Panamá).

Gran Bretaña y los Países Bajos enviaron observadores, pero no acudió una representación de los Estados Unidos, que había sido invitado, aunque no como amo del convite.

Se acordó un tratado perpetuo de unión y confederación, la creación de un ejército interamericano para la defensa común y la renovación bianual del congreso, al que se podrían sumar otras naciones.

El esfuerzo se frustró, debido a las rivalidades entre los gobiernos de los países y a la oposición de los EE.UU., que no deseaba la formación de un sistema de Estados federados en América del Sur, que impediría su hegemonía sobre el subcontinente.

Muchos años después, en 1890, y bajo la tutela imperial estadounidense, fue creada la Unión de las Repúblicas Americanas, que en 1910 pasaría a llamarse Unión Panamericana y finalmente, en 1948, Organización de los Estados Americanos, la tristemente célebre OEA.

Cuando la Unión Panamericana adoptó la fecha de fundación de la Unión de las Repúblicas Americanas como Día de las Américas, consumaba así la distorsión del ideal bolivariano, convirtiendo el sueño latinoamericanista de El Libertador, en la pesadilla panamericanista que aun padece el gran pueblo por cuya independencia y soberanía tanto luchó.

Hoy todavía no es el Día de Las Américas, como lo demuestra, por ejemplo, que se le prohíba participar y decir sus verdades, en la llamada Cumbre de Las Américas, a los genuinos representantes del pueblo venezolano, que tanto han hecho a favor de la integración, la justicia social y el progreso continental.

No puede haber un Día de las Américas, mientras esa frase esté en plural, porque haya dos Américas, y una esté padeciendo por la ambición imperialista de la otra.

El Día de América llegará cuando la integración latinoamericana y caribeña ponga fin al hegemonismo y la dominación neocolonial, y se haya cumplido así el gran proyecto bolivariano.

Ese puede parecer ahora un momento lejano, habida cuenta de los relativos retrocesos en algunos de los procesos progresistas de las últimas décadas; pero la Historia ha de demostrar, como siempre, que su avance no se detiene.

Hitos de la verdadera concertación soberana, como el Alba-TCP, Petrocaribe, Unasur y Celac, son precedentes y pilares en la construcción de la América Bolivariana, que será realidad más temprano que tarde.

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