La fuerza moral de Cuba se hará sentir en Ginebra

La elección de Cuba, en noviembre pasado, para un nuevo período de tres años en el Consejo es una victoria del pueblo cubano, y un reconocimiento a su consistente posición de rechazo a los dobles raseros y a los persistentes esfuerzos de potencias occidentales para utilizar ese órgano con fines políticos, para manipular el tema de los derechos humanos en beneficio de sus intereses, y convertirlo en un tribunal inquisidor de los países del sur que no se someten a sus designios. (Foto: www.radiorebelde.cu)

La elección de Cuba, en noviembre pasado, para un nuevo período de tres años en el Consejo es una victoria del pueblo cubano, y un reconocimiento a su consistente posición de rechazo a los dobles raseros y a los persistentes esfuerzos de potencias occidentales para utilizar ese órgano con fines políticos, para manipular el tema de los derechos humanos en beneficio de sus intereses, y convertirlo en un tribunal inquisidor de los países del sur que no se someten a sus designios. (Foto: www.radiorebelde.cu)

En la XXV reunión del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, que comenzó, este lunes, en Ginebra, Suiza, Cuba retoma su membresía.

La elección de Cuba, en noviembre pasado, para un nuevo período de tres años en el Consejo es una victoria del pueblo cubano, y un reconocimiento a su consistente posición de rechazo a los dobles raseros y a los persistentes esfuerzos de potencias occidentales para utilizar ese órgano con fines políticos, para manipular el tema de los derechos humanos en beneficio de sus intereses, y convertirlo en un tribunal inquisidor de los países del sur que no se someten a sus designios.

En ese órgano, y en todos los foros internacionales, Cuba promueve iniciativas relacionadas con el derecho a la alimentación, el respeto a la diversidad cultural, y a un orden internacional justo, democrático y equitativo.

Por ejemplo, hace solo unos días, Marcelino Medina, viceministro primero de Relaciones Exteriores, intervino en la Asamblea General de Naciones Unidas, durante un debate sobre el acceso al agua, la sanidad y la energía, de cara al establecimiento de un nuevo marco de progreso socioeconómico en armonía con la naturaleza, donde llamó a promover la igualdad y la solidaridad como pilares del desarrollo sostenible.

Medina ratificó el compromiso y la voluntad de Cuba de trabajar para hacer realidad “el mundo mejor al que aspiran nuestros pueblos, lo cual no será posible sin la igualdad, la solidaridad y la responsabilidad común”.

Nuestro país también promueve una genuina cooperación internacional en materia de derechos humanos, a través del diálogo y de la realización concreta de los derechos económicos, sociales y culturales, así como civiles y políticos en los respectivos países.

Mediante la colaboración internacionalista, nuestro país apoya la plena materialización de los derechos humanos en otras naciones.

Así lo reconoció Ban Ki-Moon, secretario general de Naciones Unidas, durante su reciente visita oficial a Cuba, donde, además, asistió como invitado a la II Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac).

Ban Ki-Moon intercambió con jóvenes de numerosos países que estudian en la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM), al oeste de La Habana, y dijo estar impresionado por los resultados de esa institución, que ha formado, hasta la fecha a más de 11 mil médicos de 123 naciones.

El alto funcionario exhortó a los estudiantes a sentirse orgullosos de pertenecer a esta escuela, “una de las más avanzadas del mundo”, y elogió el apoyo solidario de Cuba a la comunidad internacional, en particular por el envío de médicos a prestar servicios en las regiones más pobres y de difícil acceso en el planeta, y también por la promoción de campañas internacionales vinculadas con los derechos humanos.

Y a pesar de la campaña de descrédito orquestada por el gobierno de los Estados Unidos y sus aliados, la comunidad internacional reconoce que, en el plano interno, Cuba trabaja por la plena materialización de los derechos humanos para todos.

Ese reconocimiento se hizo patente, en mayo pasado, cuando Cuba se sometió, por segunda vez, al Examen Periódico Universal del Consejo de Derechos Humanos, donde la abrumadora mayoría de las opiniones vertidas por delegaciones de países y de organismos internacionales fueron positivas.

Cuba es miembro fundador del Consejo de Derechos Humanos (CDH). Su primer mandato concluyó en diciembre de 2012, y fue electa por la Asamblea General de Naciones Unidas para otros tres años, junto con Arabia Saudita, Argelia, China, Francia, Macedonia, Maldivas, México, Namibia, Reino Unido, Rusia, Sudáfrica y Vietnam.

En la XXV reunión del Consejo de Derechos Humanos habrá paneles y debates sobre la pena de muerte, el genocidio, la protección de los espacios de la sociedad civil y los derechos de los niños y las personas discapacitadas, entre otros.

Expertos independientes, comisiones y relatores informarán al CDH sobre aspectos como las minorías, la tortura, la religión, la violencia contra niños y el acceso de los seres humanos a la alimentación, la vivienda y la cultura.
Se esperan informes sobre la situación de Siria, Palestina, Myanmar, la República Centroafricana, Mali, Sri Lanka, Costa de Marfil y Siria y otras naciones.

En la presente sesión, continuará el análisis de los procesos del examen periódico universal, realizado en octubre y noviembre, con respecto Arabia Saudita, Senegal, China, Nigeria, México, Jordania, Malasia, Israel, Malta, Mónaco, Chad, Congo, Belice y la República Centroafricana.

En todos esos temas, se hará sentir la fuerza moral de Cuba en materia de derechos humanos y respeto a la independencia, soberanía y autodeterminación de los pueblos.

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