La justicia en EE.UU. ¿Dónde está?

Justicia, Estados Unidos, La justicia –la verdadera justicia– en Estados Unidos “brilla por su ausencia”. Sobre todo cuando en uno de los platillos de la balanza se encuentra un negro, un chicano, un cubano o un nativo norteamericano.

Los ejemplos sobran a lo largo de la historia, pero baste el más reciente, en el que fue exonerado de responsabilidad a Darren Wilson, el policía (blanco, por supuesto) que disparó 12 veces contra el joven afronorteamericano Michael Brown en Ferguson, Missouri.

Y qué decir del amañado proceso seguido contra los cinco cubanos que recolectaban información entre las organizaciones extremistas anticubanas de Miami para evitar que realizaran acciones terroristas contra Cuba.

En contraposición, Luis Posada Carriles, sobre cuyos hombros pesan tantos crímenes probados, se pasea tranquilamente por suelo norteño sin que la justicia lo roce ni con el pétalo de una rosa.

Uno de los ejemplos más fehacientes de la cojera de la justicia estadounidense es que todavía, en pleno siglo XXI, exista el Ku Klux Klan y que ni el gobierno de Estados Unidos, ni el poder judicial, hagan nada para impedirlo.

Nada más que decir, es difícil que alguien, medianamente informado no conozca más de un caso en el que la dama de la venda en los ojos y la balanza desbalanceada en una mano, deje caer la espada que sostiene en la otra contra algún desventurado por el simple hecho de pertenecer a una minoría.

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