Se esperaba que la VII Cumbre de Las Américas fuera escenario de fuertes confrontaciones entre los legítimos representantes de los pueblos latinoamericanos y caribeños y un grupo de terroristas y mercenarios a sueldo del gobierno de los Estados Unidos, pero la complicidad de los organizadores del foro paralelo de la Sociedad Civil y los Actores Sociales sobrepasó todos los límites de la prudencia.
La mesa de trabajo sobre participación ciudadana y gobernabilidad democrática, perteneciente al mencionado foro, no pudo desarrollar su primera sesión, ya que la inmensa mayoría de los participantes se retiraron, en protesta por irregularidades en la acreditación de varias delegaciones y la admisión de conocidos terroristas, asesinos y mercenarios pagados por potencias extranjeras.
Los delegados emitieron una contundente declaración, leída por la venezolana Luisa Araujo que, entre otros puntos, denuncia que varios representantes de la sociedad civil que no fueron acreditados, pese a que habían sido previamente aceptados; condena la complicidad del comité organizador, para facilitar la presencia de “sujetos no legitimados, enemigos históricos de las causas populares, que pretenden erigirse como representantes de una sociedad civil que los repudia”, que “no representan a nuestros pueblos”.
Exige la acreditación de los actores sociales y miembros de la sociedad civil que no han sido acreditados y denuncia “la ofensa de armar un foro paralelo”, la cual exige sea declarada ilegítima por los organizadores del foro.
La declaración precisa que no se instaló la mesa de Participación Ciudadana.
Por su parte, los participantes en la mesa de trabajo sobre Gobernabilidad y Democracia denunciaron el intento de frustrar la reunión, en documento que leyó la brasileña Socorro Gómez.
Subraya que la instalación de esta mesa no se produjo, formalmente, a causa de que se les negó el acceso al local a numerosos representantes de la sociedad civil de Cuba, Venezuela, Panamá, Ecuador y otros países, mientras se facilitó “la presencia en el salón de personas promovidas y financiadas por potencias extranjeras que se codean con terroristas confesos, algo incompatible con los más elementales derechos humanos”.
Ante la protesta de la mayoría de los participantes, los facilitadores y el relator designados por los organizadores se retiraron, junto con los mercenarios, para sabotear la reunión, pero los legítimos representantes de los pueblos latinoamericanos y caribeños eligieron, democráticamente, un nuevo relator y nuevos facilitadores, y desarrollaron el encuentro, cuyos acuerdos serán aportados al segmento de alto nivel de la VII Cumbre de las Américas.
Además, en el colmo de la desvergüenza, un grupo de provocadores intentó retirar las ofrendas florales que habían colocado miembros de la delegación cubana y amigos panameños ante un busto del Héroe Nacional Cubano, José Martí.
Ya los cubanos se habían retirado, pero algunos ciudadanos de Panamá, que aun permanecían en el lugar, impidieron la afrenta y, ante la reacción violenta de los provocadores, se liaron a golpes con ellos.
Como también se esperaba, la mayoría de los medios al servicio del gobierno de los Estados Unidos silenciaron o manipularon la información sobre estos hechos.
También han omitido o minimizado lo que ocurre en la Cumbre de los Pueblos, que comenzó con la afirmación que, en esa reunión, no hay cabida para terroristas ni mercenarios.
Esperemos que la reunión de los jefes de Estado y de Gobierno no vaya a ser saboteada, y que pueda transcurrir respetuosa y civilizadamente, de lo contrario, esta puede ser la última Cumbre de las Américas y se deberá escribir un epitafio que diga: Aquí murieron la OEA y los últimos restos del Sistema Interamericano.
Video sobre los enfrentamientos de grupos de solidaridad con Cuba y mercenarios provocadores en Panamá:

