Barack Obama sería bienvenido en Cuba

Montaje: Radio COCO

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Al Presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, le daría mucho placer visitar a Cuba.

Josh Earnest, portavoz de la Casa Blanca, dijo que al mandatario “le daría mucho placer la oportunidad de visitar la Isla y en particular, La Habana”, en respuesta a una pregunta de Cristina Escobar, enviada especial de la televisión cubana a la tercera ronda de conversaciones sobre el restablecimiento de las relaciones diplomáticas y la reapertura de sus respectivas embajadas.

De inmediato, la noticia fue titular en incontables medios de información de todo el mundo, y sí, es relevante, pero no me resulta sorprendente.

Yo no soy la persona indicada para invitar al Presidente, sin embargo, estoy seguro de que las autoridades cubanas no pondrían ningún obstáculo a esa visita, y no lo sé, pero hasta es probable que ya le hayan extendido una invitación.

Cuba recibe con la mano extendida y una amable sonrisa a casi todo el que quiera venir a conocer nuestra realidad, con muy contadas excepciones, desde luego, en el caso de delincuentes, que no son bienvenidos en ninguna parte.

En la VII Cumbre de las Américas, en Panamá, el Presidente cubano, Raúl Castro Ruz, dijo que Obama es un hombre honesto, lo cual interpreto como el reconocimiento de que es consecuente con sus convicciones ideológicas y preferencias políticas, que son muy diferentes a las nuestras, pero eso no significa que no podamos mantener una relación civilizada.

De hecho, me gustaría mucho que Obama nos visitara, para que pudiera comprobar, in situ, que los cubanos no somos enemigos de los Estados Unidos, que estamos dispuestos a tenderle la mano a cualquier pueblo del mundo.

El señor Presidente conocería, de primera mano, las severas consecuencias del criminal bloqueo al cual nos someten los gobiernos de su país, desde hace más de medio siglo, y que él aboga por suprimir.

También tendría vivencias directas de cómo esa persecución económica, las incontables agresiones de las cuales hemos sido víctimas, los persistentes intentos de subvertir nuestro orden constitucional y la feroz campaña de descrédito y aislamiento han fracasado en el intento de desalentar al pueblo y separar a las masas de la dirección revolucionaria.

Quizás así comprendería que esa no ha sido una táctica equivocada, sino un garrafal error estratégico, y que un acercamiento a Cuba, como el que Obama protagoniza, no puede ser otra forma de acabar con la Revolución y devolvernos al pasado, sino el único camino para establecer una relación justa, basada en el mutuo reconocimiento y la tolerancia de nuestras diferencias.

Si yo pudiera invitar a Obama, lo acompañaría a visitar la Escuela Latinoamericana de Medicina, y a entrevistarse allí con los estudiantes norteamericanos, para que le cuenten cómo se están haciendo médicos de alta calificación, sin que les cueste un centavo.

Lo llevaría a la escuela Solidaridad con Panamá, para que conociera cómo este pequeño país pobre y bloqueado no abandona a ninguno de sus hijos, aunque sea severamente discapacitado.

Recorreríamos el cardiocentro William Soler, una sala de oncología pediátrica, un hogar de ancianos y otros lugares, donde se hace, diariamente, un esfuerzo sobrehumano para salvar vidas y mejorar calidades de vida, pese a las limitaciones impuestas por el bloqueo.

Lo invitaría a recorrer las calles de capital, o del lugar que escoja, para que pueda sentir la seguridad que brinda un pueblo pacífico, solidario, amistoso y culto, un pueblo que jamás participaría en acciones terroristas ni de ninguna índole, con el fin de causar daño alguno a otros pueblos.

Además, le pediría a Eusebio Leal, nuestro incomparable Historiador de La Habana, que le contara sobre los entrañables vínculos de nuestras respectivas historias y culturas.

Luego, si lo desea, podría disfrutar de un día de playa, en Varadero o aquí mismo, en Guanabo o Santa María; pasar una noche inolvidable en una función de ballet, o disfrutar de una velada en Tropicana, para que conozca lo mucho que se están perdiendo de conocer los ciudadanos de su país, privados de su derecho constitucional de viajar a Cuba.

Comparto la opinión de que Barack Obama es un hombre honesto y, por tanto, estoy seguro de que una visita suya a Cuba sería, no solo una experiencia placentera, sino una oportunidad que aprovecharía para ascender como persona y como político, en bien de su país y del resto del mundo.

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One thought on “Barack Obama sería bienvenido en Cuba

  1. Yo

    ñoooo, me encanta el programa, invíteme a mi, que estoy loco por cualquiera de esas actividades que propone,,,,,,,,,saludos,,,,

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