Otto Pérez Molina: un “presunto” mara de cuello blanco

Ex presidente de Guatemala Otto Pérez Molina es acusado de corrupción. (Foto: infolatam.com)

Ex presidente de Guatemala Otto Pérez Molina es acusado de corrupción. (Foto: infolatam.com)

En Guatemala existe actualmente una verdadera crisis de gobernabilidad y credibilidad de las instituciones públicas, pues el ex presidente Otto Pérez Molina ha sido despojado de inmunidad por el Congreso de esa nación centroamericana, y la fiscalía dio su consentimiento para investigar y buscar una condena al ex mandatario, involucrado en una trama de corrupción.

Pérez Molina lideró, presuntamente, hasta que no se demuestre lo contrario, una red ilícita denominada “La Línea”, junto a la ex vicepresidenta, Roxana Baldetti, y cuyo propósito criminal consistía en cobrar sobornos por el paso de mercancías importadas sin pagar los impuestos aduaneros correspondientes, según las investigaciones del Ministerio Público y la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala.

Pérez Molina, “metió una línea”, como se dice en la Mayor de las Antillas a aquella persona que intenta o logra estafar a otra, empleando diversos modus operandi. Pero, finalmente, dimitió ante el Congreso, pues son demasiadas las evidencias y los cargos imputables a él en este caso.

Antecedentes

El caso “La Línea” había saltado a la opinión pública en abril de 2015, cuando la Comisión Internacional Contra la Impunidad y el Ministerio Público detuvo a 27 personas, presuntamente vinculadas a esa organización mafiosa, lo cual generó un clima de continúas protestas sociales, solicitando la renuncia del hasta entonces presidente Otto Pérez Molina.

La ex vicepresidenta Roxana Baldetti, quien renunció el 8 de mayo de 2015, guarda prisión preventiva; y su ex secretario, Juan Carlos Monzón, permanece prófugo de la justicia, dada su presunta implicación directa en esta trama de corrupción, que ha removido las simientes de la estructura del Gobierno y la jefatura del Estado guatemalteco.

Esto último se explica con la renuncia de varios integrantes del gabinete de Otto Pérez Molina, quien de hecho asume el triste mérito de ser el primer mandatario en la historia de Guatemala al cual le quitan los fueros, hecho ocurrido a pocos días de la elección del próximo presidente del país, lo cual ensombrece estos comicios.

Maras de cuello blanco

Las citadas elecciones también están signadas por la corrupción, ya que Edgar Barquín, candidato en las próximas elecciones a la Vicepresidencia por el partido Libertad Democrática renovada (Líder), está señalado de integrar una red de lavado de dinero del narcotráfico, desde el Congreso y el Banco Central, trama en la cual también están involucrados los diputados Manuel Barquín- hermano de Edgar- y Jaime Martínez, ambos miembros de la organización Líder.

Guatemala no es solo un país estremecido desde hace años por la criminalidad y la violencia de las pandillas juveniles maras, con unos 20 mil integrantes en esa nación centroamericana, sino también por los barones de “cuello blanco”, que a la sombra del poder buscan a cualquier costo enriquecerse, sin ningún pudor ni ética ciudadanos. Las mafias guatemaltecas mueven los hilos del poder no solo desde la sombra.

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