Evo Morales Ayma, actual Presidente de Bolivia, tiene a su favor 10 mil papeletas, como suele decirse en esta isla caribeña, para ganar las elecciones presidenciales del próximo domingo 12 de octubre de 2014.
El primer Mandatario indígena de ese país suramericano la tiene todas consigo, para asegurar un tercer mandato en la primera vuelta, si alcanza el 50 por ciento más uno de los votos válidos o un mínimo de 40 por ciento de los sufragios con una diferencia de al menos 10 por ciento sobre su más inmediato seguidor, según un despacho de la agencia noticiosa ANSA.
Las encuestas previas a los comicios dan como seguro ganador a Evo, quien tiene como compañero de fórmula a Álvaro García Linera, actual vicepresidente del país; quien en declaraciones previas al sufragio por el canal multinacional Telesur, calificó de decisivo el “Factor Evo”, en los éxitos alcanzados por ese país, durante el Gobierno de Evo Morales.
No hay cartas bajo la manga por parte del Movimiento al Socialismo (MAS), formación política del actual mandatario, pues constituye un secreto a voces que Bolivia exhibe la mejor tasa de reducción de la pobreza en Suramérica, ya que fue la nación que más redujo la misma entre 2000 y 2012, según el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
El “voto duro y firme”, que ha pedido Evo, se dará, y que nadie lo dude, porque la nacionalización de los hidrocarburos ha permitido casi triplicar el Producto Interno Bruto (PIB): 30 mil 381 millones de dólares en 2013, en relación con los nueve mil 525 millones de 2005.
Tal crecimiento del PIB ha tenido un efecto multiplicador y de derrame en la vida de los ciudadanos, y ello se expresa en que el salario mínimo de 440 bolivianos, que se percibía hace ocho años, se incremento hasta mil 200 bolivianos en 2013.
Con 3.2 por ciento al cierre de 2013, Bolivia muestra la menor tasa de desempleo urbano de América Latina, y la inversión pública ha recibido un impulso especial durante el Gobierno del Presidente Evo Morales.
En la construcción de caminos, puentes, escuelas, hospitales, viviendas y otras infraestructuras los gastos ascendieron a cuatro mil 634 millones de dólares en 2013, y se prevé que en 2014 lleguen a seis mil 395 millones, cifras muy por encima de las erogadas en 2005, cuando se invirtieron 629 millones de dólares.
No sería un pronóstico excesivamente triunfalista, plantear que Evo arrollará en las próximas presidenciales bolivianas. Él ha demostrado que la mejor campaña electoral se hace en el día a día. Su triunfo es cuestión de horas.

