
Las reiteradas violaciones del espacio aéreo, incluido el aterrizaje de helicópteros fuera del perímetro de la base, dan fe del intervencionismo norteamericano que desde o en la propia Base ha provocado la muerte de combatientes cubanos de la Brigada Fronteriza.
La universal crisis económica y de deterioro progresivo de la sostenibilidad de las políticas de desarrollo humano y de equilibrio medio ambiental, tiene entre sus causas los desmedidos gastos militares y el presupuesto base del Departamento de Defensa de los Estados Unidos, en sus afanes de dominio mundial.
Los ejemplos hablan por sí solos y ofrecen una apocalíptica visión del mundo de hoy, requerido de urgentes acciones de solidaridad y unidad de los sectores más progresistas, en pos de la paz de las naciones.
En ese sentido, Cuba ratifica su denuncia cotidiana a la política de constante provocación y hegemonismo practicada durante años por las administraciones norteamericanas, que en América Latina se corrobora a través de la existencia yanqui de 39 lugares estratégicos y 46 buques artillados en las aguas jurisdiccionales de Costa Rica.
Antes de concluir el 2013, en la isla caribeña se celebró un encuentro internacional que tuvo como sede la oriental provincia de Guantánamo, donde el tema Bases Navales de Estados Unidos fue abordado desde la óptica de expertos de varias naciones y apreciado como prepotente acción militar in situ, que desde hace casi un siglo ejemplifica la política imperial.
De peliagudo pudiera definirse el asunto, con la pretensión de llegar a un entendimiento común para preservar la equidad y convivencia pacífica, requerida por la humanidad que asiste a un siglo XXI de encuentros y desencuentros.
Pero, lo cierto es que la estrategia de ampliación intervencionista norteamericana cuenta actualmente con unas mil bases de entrenamiento e instalaciones en 150 países, mientras que mantiene guarniciones de más de 100 militares activos en 28 países distintos.
Estas cifras de dominio público, gracias al empleo de las tecnologías de la información, ha llevado a algunos autores a describir a Estados Unidos como si mantuviera un “imperio de bases”, devenidas en secretas e inaccesibles como maniobra de alto nivel de decisión en su política nacional de defensa.
Cuba desde el triunfo revolucionario de enero de 1959, aún proclama su derecho a exigir que cese la ilegal ocupación yanqui en su territorio, pues allí existe un activo centro de subversión y agravio, sustentado por las 13 mil 498 acciones provocadas desde 1962 hasta 1994, como consta en la demanda de los cubanos hecha al gobierno de Estados Unidos por daños humanos en el pasado siglo.
Identificada como el mayor centro de tortura de la región, en Guantánamo se suceden actos ofensivos que transgreden toda ética; ofensas, obscenidades y pornografía, violación de la línea divisoria al romper sectores de la cerca dispuesta, disparos con cañones, tanques y ametralladoras contra el personal e instalaciones cubanas.
Las reiteradas violaciones del espacio aéreo, incluido el aterrizaje de helicópteros fuera del perímetro de la base, y las violaciones del espacio marítimo, dan fe del intervencionismo norteamericano que desde o en la propia Base ha provocado, inclusive, la muerte de combatientes cubanos de la Brigada Fronteriza.
Por ello, el gobierno de Cuba condena toda práctica hegemonista, injerencista y discriminatoria en las relaciones internacionales, así como la amenaza o el uso de la fuerza, la adopción de medidas coercitivas unilaterales, la agresión y cualquier forma de terrorismo, incluyendo el de Estado, estimulado por Washington hace más de 50 años en la isla.
