
Si a los gobiernos de los países presentes en la ciudad de Bobota en 1948 cuando bajo el patrocinio de los EE. UU. fue fundada la Organización de Estados Americanos, y a los sucesivos presidentes norteamericanos que manejaron a esta organización como un ministerio de colonias le hubieran siquiera insinuado lo ocurrido ayer en la 44 sección de la asamblea general, habrían pensado que se trataba del relato de un loco enajenado.
Impensable, hace apenas cinco lustros atrás, que una decisión imperial fuera rechazada de forma tan explícita, contundente y masiva por la mayoría de los gobiernos de la región.
A la delegación norteamericana no le quedo más remedio que soportar la andanada de intervenciones de los representantes de los Estados latinoamericanos rechazando los planteamientos imperiales para evitar, o por lo menos condicionar, la presencia de Cuba en la Cumbre de las Américas a desarrollarse en abril del próximo año.
El reclamo fue casi unánime, sólo la misión de Canadá apoyó tímidamente a la norteamericana. Latinoamericanos y caribeños reclamaron una invitación incondicional para la isla caribeña a la mencionada Cumbre y buena parte de ellos advirtieron que sus países no estarían presentes en Panamá, sede de la reunión, si no asistía con pleno derecho la delegación cubana.
Las perversas intenciones de EEUU, se habían dado a conocer a través de la subsecretaria de estado, Heaffer Higginbottom quien había declarado la víspera que la nación norteña se opondría a la invitación de Cuba.
En la reunión de este jueves tras la intervención de representan de Norteamérica, países como Ecuador, seguido por Venezuela, Argentina, Brasil, Bolivia, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, Uruguay, México, Dominica y Trinidad Tobago; dejaron bien claro su oposición a la maniobra anticubana. .
Según la publicación digital Cubasi “Una segunda tanda de rechazos a la pretensión de la diplomática estadounidense la protagonizaron Barbados, Colombia, El Salvador, Paraguay y Perú, contándose también con una posición favorable a la asistencia cubana de Panamá, país sede de la Cumbre”.
El capricho de Washington ha puesto en peligro la existencia misma de la Cumbre de las Américas. Habrá que ver si les alcanza el sentido común para entender que los tiempos y los pueblos latinoamericanos ya no son los mismos.

