Venezuela tiene mucho petróleo; ¡eh ahí la cuestión!

Foto: Internet.

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Venezuela, la Arabia Saudita de América Latina, posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, con unos 300 mil millones de barriles de crudo.

De ahí que la patria de Simón Bolívar y Hugo Rafael Chávez Frías sea hoy el país más amenazado del planeta y de este continente porque tiene mucho petróleo.

Las reservas de este hidrocarburo le permitirían a la hermana nación realizar exportaciones por más de 100 años.

La caída reportada en sus precios, entre 2014 y 2017, afectó de forma considerable la economía venezolana, la cual, entonces como actualmente, descansa en las exportaciones del crudo, para garantizar el 90 por ciento de sus importaciones.

En el referido cuatrienio se produjo una sobreoferta de petróleo, pues Arabia Saudita liberalizó la oferta y Estados Unidos cambió su perfil energético por el llamado gas de esquisto.

Por otra parte, no hay que perder de vista que el mercado petrolero es “uno de los nidos” de la especulación global, como ocurrió entre 2007 y 2008.

En cuanto a la relación entre seguridad y soberanía energéticas, recuerdo que en junio de 2018, escuché decir a un experto cubano en el tema que Venezuela tenía entonces “en peligro” su soberanía energética a causa de una posible invasión.

Estamos en el momento de que tal pronóstico pudiera cumplirse, mediante el pretexto de una llamada ayuda humanitaria por parte de Estados Unidos, valorada en 20 millones de dólares.

Esto último constituye un contrasentido, pues el Gobierno norteamericano mantiene un embargo de los ingresos petroleros venezolanos por un monto superior a 30 mil millones de dólares.

Antes de la asunción de Chávez como presidente, Petróleos de Venezuela “era un Estado dentro de otro”. Las raíces de los problemas económicos de hoy día se pueden encontrar en los esfuerzos del comandante bolivariano en el 2001, para reorganizar radicalmente la economía y la política de la nación suramericana.

El entonces mandatario le demostró a la vieja élite del país y a la foránea que no iba a ser un peón ni a cumplir sus órdenes como tantos.

Tal desafío al poder hegemónico, no lo perdonó el Gigante de las Siete Leguas. Contrabando, especulación, inflación inducida, sabotaje petrolero y eléctrico, subversión y magnicidio, forman parte no solo de una guerra económica, sino también de cuarta generación, como la empleada en otras geografías del planeta.

¡Qué nadie lo ponga en duda! El botín más codiciado por los halcones yanquis de la guerra está en la llamada Franja del Orinoco venezolano, en cuyo subsuelo se encuentra la mayor reserva petrolera probada del mundo.

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