Mientras más alcohol se consume se envejece cada vez más. El sujeto alcoholizado se hace viejo antes de tiempo a través de cada una de las células de su cuerpo.
De esta manera y con una vejez mal cuidada, aumenta el riesgo de diversas enfermedades como las del corazón, la diabetes, el cáncer y la demencia. Sin contar con los desgarradores conflictos familiares provocados por el alcoholismo.
Conociendo la realidad
En una investigación realizada en la universidad de Kobe, en Japón, y presentada en la reunión de la Sociedad de Investigación sobre el Alcoholismo (Research Society on Alcoholism), en Denver, Estados Unidos, se encontró que los alcohólicos tienen unos telómeros más cortos, unos marcadores clave del envejecimiento y de la salud general, según estudios realizados sobre muestras de adn (ácido desoxirribonucleico) en 134 alcohólicos de 41 a 85 años de edad y un grupo de control de personas de las mismas edades no alcohólicas.
Los valiosos telómeros de nuestras células
Los telómeros del griego telos, “final” y meros, “parte”, son los extremos de los cromosomas y fueron descubiertos durante la década de los años 30 del siglo XX.
Juegan un importante papel en la vida de las células, pues mantienen la integridad de las terminaciones de los cromosomas, impidiendo que se enmarañen y adhieran unos a otros.
Constituyen una especie de tapas protectoras en los extremos de los cromosomas y guardan relación con el envejecimiento celular. Son comparables con las puntas de plástico en los extremos de los cordones de zapatos, colocados ahí para evitar se deshilachen.
Cada vez que una célula se replica, se pierde un trozo minúsculo del telómero, y por eso se acortan mientras se avanza en edad. Al paso de los años se van acortando de forma natural. Mientras más se acorten, más se debilita su integridad estructural, envejecen las células y mueren con mayor rapidez.
Esas terminaciones de los cromosomas son marcadores del envejecimiento y de la salud general.
Cuide sus telómeros
Los pacientes alcohólicos tienen unos telómeros más cortos en relación a quienes no ingieren bebidas alcohólicas, según fue demostrado en esta investigación. El consumo empedernido de alcohol provoca un envejecimiento biológico a nivel celular de manera anticipada al influir negativamente en un mayor y más rápido acortamiento de esas partes de los cromosomas.
Dicho en otras palabras, cualquiera sea su edad, los alcohólicos se vuelven viejos antes de tiempo debido a su perniciosa adicción.
La otra cara de la moneda es cómo es posible demorar el acortamiento de los telómeros y prolongar juventud y salud, practicando hábitos saludables y sin ningún tipo de adicción. De esta manera se pudieran evitar o demorar las manifestaciones de envejecimiento celular al favorecer la integridad de los telómeros, fuente de la juventud.
En Cuba
Según datos ofrecidos en la Revista Cubana de Salud Pública los indicadores actuales globales de alcoholismo en el país, al sumar la prevalencia del abuso y dependencia de alcohol, rondan el cinco por ciento en la población mayor de 15 años.
Aunque esta cifra resulta relativamente moderada en el contexto latinoamericano, los estimados nacionales en relación con el uso indebido de alcohol en personas sin dependencia, se acercan al 10 por ciento de los integrantes de dicho grupo etario y, tanto ellos como los pacientes, constituyen poblaciones de alto riesgo cardiovascular y oncológico.
Con estos datos no vamos a apelar al sentido común de los alcohólicos en relación a su propia salud para erradicar de sus vidas tan funesto hábito. Tal vez sería pedir demasiado. Solo vamos a dirigirnos a sus más profundos sentimientos en sus mejores momentos de lucidez. Por eso reproducimos un testimonio aparecido en Cubadebate y dice así:
“Terminaba su jornada laboral con dos cervezas. Luego llegaba a casa, y con energía renovada buscaba cobijo junto a su esposa y su niña recién nacida. De esa forma pasó el tiempo. Las rondas, luego del trabajo, comenzaron a hacerse más largas. Su adicción empezó a hacer mella en su salario, en su familia y en las comodidades de su hogar. Se respiraba alcohol, se suspiraba miedo, se concebían gritos y nacían llantos… Un alma yacía tras la única luz que quedaba en la casa. Antonio, sin recordar cuándo la noche dio paso a la mañana, le preguntó a su niña: “Mimita, ¿por qué duermes con los zapatos puestos?” “Papi, tengo miedo de que cuando vengas borracho nos des ‘papau’ a mamá y a mí. Duermo con los zapaticos para salir corriendo […]
“[…] luego de 40 años sin beber, Antonio recuerda cada palabra de su hija aquella mañana. Y tras recuperar plenamente su vida y su pequeña familia, desea que no existan más niñas que duerman con temor con los zapaticos puestos.”



Es una adicion,como todas,que se convierte en una enfermedad familiar porque afecta dolorosamente,a todos sus miembros,y tiene consecuencias terribles destruyendo tanto al adicto como a sus mas cercanos familiares Es muy triste,porque muchas de estas personas afectadas,son buenas personas,trabajadoras y amantes de sus familias,pero poco a poco todo eso va desapareciendo y arruinando sus vidas