Así celebra una doctora habanera el Día Internacional de la Felicidad

La doctora Isabel con su familia disfrutanto al máximo el Día Internacional de la Felicidad. (Fotos: Enviadas por la autora)

La doctora Isabel con su familia disfrutanto al máximo el Día Internacional de la Felicidad. (Fotos: Enviadas por la autora)

Cuando ella estaba en los venezolanos cerros de Miranda, a veces desde lo alto escudriñaba el horizonte como si pudiera desde ese punto ver su Isla; pero como hermosa coincidencia, el momento tan ansiado para la doctora habanera Isabel Reyes Rodríguez llegó justo en el preludio de este Día Internacional de la Felicidad.

La especialista en Medicina General Integral Isabel Reyes Rodríguez, de casi 25 años de experiencia como médico de familia, cumple ahora misión médica en tierra de Hugo Chávez.

Por eso la especial celebración sucede con un abrazo, que es como un brindis por la fecha y por el reencuentro con su esposo Lorenzo Ricardo, sus dos hijos Leandro y Alejandro y su nuera Elianet García. La feliz escena y nuestra visita ocurre en el hogar de la calle Fuentes entre Obispo y San Andrés, en el municipio capitalino de Guanabacoa.

La alegría más grande que la llena este 20 de marzo -nos comenta la Doctora Isabel – “es haber arribado a mi patria nuevamente después de once meses de lejanía y estar entre esta bella familia que tengo; esto me hace inmensamente feliz, también por mis compañeros de trabajo de Guanabacoa, con los que estoy ya comunicándome”.

Al llegar a ese hermano país primero fue la coordinadora del Centro de Diagnóstico Integral (CDI) de la prefectura de Baruta Estado de Miranda y ahora se desempeña como directora de otro CDI mayor en la California, Sucre, en el mismo Estado de Miranda; esta última una magnífica instalación donde se prestan once servicios médicos y nuestra doctora está al frente de 53 colaboradores cubanos. El presente diálogo se produce la víspera, cuando inicia ella en Cuba, sus primeras vacaciones desde que marchó a la misión.

– Además de la alegría familiar qué satisfacciones profesionales en el recuento de esta misión le hacen sentir hoy más llena de felicidad?

El haber participado en Venezuela en el Tercer Estudio de discapacitados llamado “José Gregorio”, con este trabajo visitábamos personas que necesitaban mucho de nuestra ayuda, sobre todo porque íbamos a identificar y evaluar los casos que atendía un equipo multidisciplinario, y ver regresar luego a sus casa a personas felices con muchos de sus problemas de salud resueltos, como podía ser una ceguera por catarata en ambos ojos.

Mucha satisfacción y alegría nos produce también recordar el trabajo comunitario integral: tocábamos en las casas de los cerros de Caracas, en las comunidades de extrema pobreza donde la Revolución bolivariana está realizando un trabajo muy humano; ellos ya conocían de la misión médica cubana, nos recibían con mucho amor y nos decían cuánto nos necesitaban. Recuerdo con regocijo los encuentros en las audiencias sanitarias en los cerros allá en Baruta, en zonas como el Placer de María, la Palomera, o el Peñón, donde nos esperaban con los brazos abiertos.

-¿Vivió en estos once meses, en medio de aquella labor que tanto le satisface, algún momento impactante pero con final feliz?

Visita a los pacientes durante la colaboración médica en Venezuela.

Visita a los pacientes durante la colaboración médica en Venezuela.

Sí, mira un día llegó al CDI de Barunda una adolescente de 15 años embarazada a término, en franco período de expulsión, este no formaba parte de nuestro objetivo de trabajo en el Centro de Diagnóstico, y no estábamos acondicionados para un parto allí, pero tuvimos que actuar y usted sabe lo que para nosotros significa en Cuba el nacimiento de un niño y toda la atención que recibe la madre durante el embarazo; pero lo asumimos, una enfermera obstetra de Ciego de Ávila y un médico de familia nuestro hicieron el parto; trajimos al mundo a un niño al que la familia le puso René en homenaje al compañero nuestro que les asistió.

-Y aquí en La Habana, ¿quienes le respaldan para que pueda usted desarrollar en tierra de Bolívar su labor internacionalista?

Bueno aquí sobre todo mi esposo de 29 años de matrimonio quien lleva las riendas como si yo estuviera en casa, mis dos bebés como yo les digo; uno de 14 años que estudia para ser obrero calificado en tornería con muy bueno resultados prácticos y académicos y buen comportamiento; y otro de 23 años, ya en cuarto año de ingeniería mecánica; además mi nuerita, muy joven, pero una belleza de persona que tanto ha apoyado a esta familia. También los compañeros que aquí en la patria cubren nuestras labores frente a la comunidad.

A propósito de este Día Internacional de la Felicidad la doctora habanera Isabel Reyes Rodríguez siente que este sentimiento la embarga por completo, sobre todo porque siente como suya esta expresión del Secretario General de las Naciones Unidas Ban Ki-moon «La felicidad puede tener significados diferentes para cada persona, pero creo que todos podemos estar de acuerdo en que su logro implica trabajar para poner fin a los conflictos, la pobreza y otras circunstancias desafortunadas en las que viven tantos de nuestros semejantes.”

Con esta premisa nuestra entrevistada, hoy directora de un centro de diagnóstico integral de salud en Venezuela, en cumplimiento de la mutua colaboración y misión solidaria de Cuba hacia ese pueblo y hacia el mundo, nos dice:“Nuestra misión allí es elevar la calidad de vida del paciente venezolano, y en ese sentido acatamos las orientaciones del presidente Maduro como si fuéramos un venezolano más; cumpliendo con lo prometido al Comandante Fidel y a nuestro Presidente Raúl Castro, en fin, cumpliendo con la Patria”.

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