Habitualmente durante el acto de comer, los comelones se concentran demasiado en la comida; a la larga pudiera convertirse en un trastorno alimentario y perjudicarse la capacidad del cuerpo para recibir y procesar alimentos provenientes de una nutrición adecuada, tal como debe ser.
Las personas con trastornos alimenticios tienen pensamientos y comportamientos atípicos, persistentes y poco saludables sobre los alimentos de su gusto.
Atracones y comidas
Un atracón no es solamente ingerir demasiados alimentos. En los glotones se percibe interiormente una sensación como de pérdida de control sobre lo que se come y las cantidades ingeridas.
En general comen mucho más allá de sentirse saciados. Pueden llegar a ingerir grandes porciones de comida hasta llegar a sentirse incómodos por la llenura.
Después del hartazgo son invadidos por sentimientos de angustia, culpa, arrepentimiento y vergüenza.
De tanto comer, habitualmente alimentos de baja calidad y ricos en calorías, llegan a aumentar de peso, incluso de forma muy exagerada; pierden su nombre para ser conocidos como “gordos” o “gordones”.
Después del atracón
Cuando el atracón anormal es seguido por un vómito provocado por la misma persona introduciendo sus dedos hasta la garganta, se conoce como bulimia nerviosa y requiere tratamiento médico.
Este cuadro psiquátrico puede causar otros problemas de salud, como irregularidades del corazón o problemas con el sistema digestivo.
Sus causas
La causa de estos trastornos de una alimentación fuera de control no son conocidas hasta el momento actual.
Se culpa a la genética familiar, la salud mental y emocional del afectado o el ambiente y la cultura de donde procede.
Actualmente se están investigando hasta donde llega la culpabilidad de los genes para estas alteraciones de la alimentación. Existen otros investigadores pesquisando cambios en el cerebro, según un informe de la Universidad de Chapel Hill, en Carolina del Norte.
En Cuba
En nuestro país es preocupante la prevalencia del exceso del peso corporal en las personas de ambos sexos y en diferentes edades de la vida.
Según las estadísitcas de los últimos años, publicadas en nuestra prensa, son obesos el 18,1 por ciento de la población cubana femenina y el 11,4 por ciento de la masculina.
Según cifras ofrecidas por las Naciones Unidas, dos de cada cinco hombres y cinco de cada 10 mujeres en este planeta tienen criterios de sobrepeso con estrecha vinculación en cuanto a la autoestima por una imagen corporal negativa conducente a estados depresivos con marginación y aislamiento.
En estas personas pasadas de peso, fuente de los comedores compulsivos, aumentan los riesgos de diabetes mellitus tipo dos, de enfermedades cardiovasculares, renales, respiratorias y problemas articulares, más otras enfermedades crónicas no transmisibles, casi siempre derivadas de las malas prácticas culinarias, originadas dentro de la familia o de la exagerada y frecuente ingestión de la comida chatarra, tan presentes en todas nuestra cafeterías a lo largo y ancho del país.
El exceso de peso corporal derivado de malas prácticas alimentarias tanto en cantidad como en calidad, se cataloga como una enfermedad crónica muy perjudicial para la salud a mediano y largo plazo. Se crea un desbalance energético originado fundamentalmente por una ingesta de calorías muy superior a la necesaria; su consecuencia es un exceso de células grasas en todo el organismo.
Por encima de impulsos instintivos se debe adecuar la alimentación a efectivos estados racionales donde se selecciones los más nutritivos alimentos beneficiosos para nuestra salud y la de nuestros niños. Se pueden evitar males mayores.


