
Problemas de salud que ocasiona el consumo excesivo de azúcar. Foto tomada de Mejor con Salud.
En gran parte del mundo se siguen consumiendo excesivas cantidades de calorías; esta desproporción provoca que la obesidad siga en aumento.
Un factor contribuyente a este festín calórico son las bebidas azucaradas industriales, tales como las gaseosas o los jugos de frutas, los cuales se vinculan muy directamente con el sobrepeso.
La reducción en su consumo podría actuar de forma directa en el combate contra el excesivo peso corporal. Estos líquidos tan calóricos pudieran ser sustituidos por leche, jugos de frutas hechos en casa sin azúcar o simplemente agua.
Una buena información
Dice la Asociación Americana del Corazón (American Heart Association) que los adultos no deben consumir más de seis a nueve cucharaditas de azúcar al día; incluye la incorporada a comidas y bebidas. Las personas como promedio ingieren unas 20 cucharaditas.
Por su parte, los niños no deben comer más de cuatro cucharaditas de sacarosa al día. Si se consume en exceso, al paso de los años se produce un efecto de acondicionamiento al consumo de bebidas azucaradas, una especie de adicción, y eso se vuelve en una parte de la vida diaria.
El papel de los padres
Los padres pueden influir en las bebidas preferidas de sus hijos, con solo ellos elegir algunas sin endulzar para su propio consumo.
En diversas investigaciones se ha encontrado cómo la frecuencia de ingesta de agua de los niños es fuertemente influida por las prácticas de crianza y por imitación a los progenitores.
Para los infantes no existen razones para tomar líquidos industriales azucarados. Cuando crecen bebiendo agua, leche o jugos de fruta sin endulzar, en general ellos no se quejan para nada con esas opciones. Es otra forma de garantizarles un futuro saludable.
A lo largo de sus vidas se expondrán a las bebidas azucaradas, pero los hábitos más sanos aprendidos en la niñez serán los prevalecientes.
En Cuba
Un comunicado de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) recomienda a adultos y niños a reducir su ingesta diaria de azúcares libres a menos del 10 por ciento de sus calorías totales ingeridas en un día.
Una disminución aún mayor, al menos del cinco por ciento, igual a seis cucharaditas por día en una dieta de dos mil calorías, proporcionaría beneficios adicionales para la salud, pues los adultos que consumen menos azúcares tienen un peso corporal menor, ya que el incremento de su cantidad en la dieta está asociado con el aumento de peso.
En el informe también se plantea cómo los niños con un mayor consumo de bebidas azucaradas tienen mayores probabilidades de tener exceso de peso o ser obesos, en relación a otros menores con un consumo bajo de líquidos endulzados con azúcar.
De igual forma, hace referencia a otros estudios en relación a las caries dentales; ellas son mayores cuando la ingesta de azúcares supera el 10 por ciento de las calorías totales.
Estas nuevas orientaciones forman parte, asimismo, de los esfuerzos progresivos de la OPS y la Organización Mundial de la Salud (OMS), para promover la prevención de las enfermedades crónicas no transmisibles (ENT) ante su elevada prevalencia, como son las cardiovasculares, el cáncer y la diabetes.
Cuba, donde las ENT ocupan prioridad en la agenda de salud, no escapa a este contexto. Las afecciones cardiovascvulares son la primera causa de muerte en el país; la diabetes ocupa el octavo puesto.
La III Encuesta Nacional de Factores de Riesgo, realizada en el país en el 2010, arrojó que más del 40,4 por ciento de la población de 15 años y más no realiza actividad física suficiente y la obesidad en su forma global, incluyendo el sobrepeso, representa un 43,8 por ciento.
El incremento vertiginoso de la prevalencia de diabetes es en la actualidad una problemática para el sistema sanitario, precisamente por los costos sociales y económicos de cada paciente a la familia, al sistema de salud y a la sociedad.
Según el anuario estadístico del Ministerio de Salud Pública, al finalizar el 2016 alrededor de un 5,8 por ciento de la población cubana en general estaba dispensarizada como diabética, y aparecía de forma más frecuente en las mujeres.
Si bien la mayor de las Antillas cuenta con un Programa Nacional de Diabetes, enfocado en el control y prevención de esta dolencia, todavía más del 55 por ciento de las personas fallecidas a causa de ella lo hacen prematuramente, pues son menores de 75 años y no alcanzan la esperanza de vida promedio en el país.
Cada una de las acciones para controlar entonces este padecimiento son más que oportunas, sobre todo, con vistas a prevenir su aparición, entre ellas la disminución del azúcar en la dieta.

