Bebidas alcohólicas y adolescencia

Foto: Internet

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El consumo peligroso de alcohol no es un problema de adultos solamente; los jóvenes a menudo comienzan a beber para ser más populares o no desentonar en su grupo.

Los niños ya a una edad muy temprana, incluso a los nueve años, pueden sentir curiosidad acerca de la ingestión de alcohol, sobre todo, si crecen en un medio donde es frecuente el uso de estas dañinas bebidas.

Peligro juvenil

Los jóvenes cuando beben alcohol se encuentran en un grave riesgo en cuanto a su salud y seguridad.

El peligro proviene en muertes y lesiones por inútiles riñas derivadas de su empleo y malas decisiones como son conducir en estado de embriaguez o tener relaciones sexuales sin protección con parejas poco recomendables.

De igual forma, trae consigo dificultades en el aprendizaje escolar, interferencia con el desarrollo del cerebro o, peor aún, serios problemas con este en edades más avanzadas.

Los inconvenientes aparecen cuando un adolescente se convierte en un bebedor problemático, significa borracheras frecuentes, hipos y vomiteras, riñas, conflictos y accidentes.

Quienes han bebido se pueden buscar problemas con la ley, su familia, amigos y conocidos, en el colegio o con sus parejas debido al consumo desmesurado, inoportuno y fuera de lugar del casi siempre apestoso alcohol de poco precio y dudosa transparencia.

La ayuda de los padres

Los progenitores pueden ayudar a sus hijos a evitar las complicaciones derivadas de los estados de embriaguez. Lo principal es el ejemplo. A padres sobrios, hijos imitando. Un ejemplo vale más que mil palabras.

Es importante la comunicación abierta y tener conversaciones frecuentes sobre la bebida, señalando sus peligros pero también ridiculizándola. Sobran los modelos de alcohólicos pobretones, desaseados y despreciados por todos, familia incluida. O en el peor de los casos, hablar con los menores sobre los mutilados, fallecidos o presos como consecuencia del alcohol.

Adolescencia y cambios

La pubertad y los años de la adolescencia son un tiempo de cambio en cada uno de ellos. Los retoños pueden tener una sensación de libertad no experimentada nunca antes.

En esta etapa de la vida los adolescentes son curiosos por naturaleza. Quieren explorar y hacer las cosas a su manera. Por eso pudiera parecerle difícil el hecho de resistirse a probar el alcohol si observan que la mayoría de su grupo lo está probando. De ahí la importancia de una adecuada selección de las amistades.

No hablar nada con los muchachos acerca de las bebidas puede darles un mensaje equivocado: el consumo de alcohol no es peligroso o criticable.

La mayoría de los niños y jóvenes deciden no beber porque sus padres hablan con ellos al respecto y predican con el ejemplo. Siempre se les debe decir cómo tomarlo y que conlleva muy serios riesgos .

En Cuba

En la mayor de las Antillas se realizó un estudio con el objetivo de identificar algunos factores de riesgo asociados con su ingestión en adolescentes del politécnico industrial Jesús Menéndez Larrondo, ubicado en el municipio de Manzanillo, provincia Granma.

El 93 por ciento de los 100 estudiantes encuestados ha consumido alcohol y el 36 por ciento presentó un consumo riesgoso. Predominaron los factores del nivel macrosocial como fue la disponibilidad de la sustancia, en el 88 por ciento, y dificultades en el empleo del tiempo libre, en el 72 por ciento.

Los factores de riesgo asociados al consumo riesgoso de alcohol fueron información deformada o escasa, dificultades en la comunicación padre – hijo, consumo familiar, amigos consumidores y dificultad para resistir las presiones grupales.

El esfuerzo de la sociedad cubana en su conjunto en su lucha contra la ingestión de bebidas alcohólicas, debe encaminarse no solo a este grupo etario, sino también a sus familiares más cercanos y, por supuesto, un mayor control en cuanto a la venta de bebidas alcohólicas a menores.

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