Ummm… ¡Qué rico sabe la guanábana!, no importa cómo la comamos: ya sea como fruta, o en bebidas, sorbetes, dulces y la conocida champola, mezcla con azúcar y leche, siempre es sabrosa.
Esta fruta grande de pulpa blanca y dulce está considerada como un anticancerígeno natural por los botánicos, quienes la recomiendan incluso como sustituta de tratamientos, ya que se ha demostrado que sus compuestos actúan 10 mil veces con más efectividad para detener el crecimiento de las células de cáncer que el fármaco Adria-mycin, una droga quimioterapéutica usada con frecuencia en el mundo.
En 1976 el Doctor Jerry Mc Lauglin de la Purdue University descubrió las aceto-geninas de la guanábana, poderosos anticancerígenos, lo que lo motivó a continuar las investigaciones en el Instituto Nacional del Cáncer, comprobando su efectividad en el cáncer de colon y próstata.
Se le ha comprobado, además, sus características anti-microbiales de amplio espectro contra las infecciones bacterianas y por hongos; es eficaz para combatir parásitos internos y gusanos, regula la tensión arterial alta y los niveles de azúcar en la sangre, es antidepresiva, depura el hígado y mantiene el funcionamiento del mismo, así como es muy útil para aquellas personas que sufren de insomnio y nerviosismo.
La vitamina dominante en la guanábana es la Vitamina C que la convierte en un excelente antioxidante, ayudando a aumentar la resistencia y retrasar el proceso de envejecimiento.
Las bebidas de jugo de guanábana también son buenas para curar las hemorroides, el dolor de cintura y ayudar a regular el apetito; contiene fósforo y calcio, muy buenos para los huesos y si se aplica una porción de fruta en alguna herida acelerará el proceso de curación y prevendrá infecciones bacterianas.


