
Mantener un buen estado de salud contribuye no solo a prolongar los años de vida sino también a vivirlos mejor. Foto: alo.co
Mantener un buen estado de salud contribuye no solo a prolongar los años de vida sino también a vivirlos mejor sin necesidad de métodos místicos o mágicos que nos hagan más jóvenes a pesar de los años.
Longevidad debe ser sinónimo de una vida en óptimas condiciones tanto físicas como mentales y para ello el ejercicio diario y una alimentación sana son la receta recomendada.
Y aunque el tabaquismo sigue siendo el factor de riesgo más fuerte con unas tasas de mortalidad muy elevadas, por encima de la propia obesidad, esta última también es un factor en extremo importante que contribuye a una mortalidad precoz.
El estudio constató que las clases sociales de menor nivel cultural y poder adquisitivo fueron las más proclives a presentar serios problemas con el excesivo peso corporal y aunque la investigación se centró en mujeres adultas los resultados también son importantes para el resto de la población de ambos sexos.
El envejecimiento es la suma de todas las alteraciones que se producen en un organismo con el paso del tiempo y a lo largo de toda la vida, por lo que empezamos a envejecer en cuanto termina el desarrollo.
Pero por supuesto, no todos los individuos envejecen al mismo tiempo, ni todos los órganos, ni todos los sistemas de la misma persona lo hacen simultáneamente.
Como el envejecimiento es un proceso continuo, la salud de un anciano tendrá sus bases en la salud desarrollada durante toda su vida. Por tanto, cada hombre puede hacer mucho para ser agente de su propio envejecimiento positivo.
Desear prolongar nuestra existencia lo más posible tiene que incluir la adopción desde la infancia de formas de vida que garanticen este digno empeño; la vejez no es decadencia sino oportunidad para emprender muchas actividades y disfrutarlas.
